Monday, August 17, 2009

WOODSTOCK: Algo más que un festival

El 17 de agosto de 1969, se iniciaba el tercer y último día del festival. La noche anterior, que no paró hasta la mañana siguiente, le había tocado cerrar el cartel a The Jefferson Airplane. Antes de ellos, The Who había hecho un largo set presentando su obra prima: Tommy.


Ese tercer día se abrió con la presencia de un cantante inglés no muy popular hasta entonces. Se llamaba Joe Cocker, que, hasta hacía unos meses, andaba cantando en tabernas londinenses para doscientas personas. Interpretó solo cinco canciones, y la última, de Lennon y McCartney, titulada "With A Little Help From My Friends", lo catapultó para siempre.

El día de Cocker, hubo mucho. Por ejemplo, entre Country Joe & The Fish y The Band, un grupo inglés se robó a la audiencia. Era Ten Years After, la banda del guitarrista Alvin Lee, que había llegado con nombre a Woodstock (varios, como Cocker, hicieron su nombre después de Woodstock).

Una noche de 1989, mientras me encontraba en la barra de un pub en el distrito de Miraflores, en Lima, se me acercó el dueño. Me dijo que había estado en el festival. Que aún tenía 16 años y que había ido acompañando a su padre. La nota de ese mes de agosto que apareció en el diario El Comercio (y que hoy publicamos), fue basada en nuestra conversación en el pub. Nuestro interlocutor termina diciendo que cuando Alvin Lee decide arrojar al público una de las cuerdas de su clásica Gibson ES-335, tuvo oportunidad de obtenerla.

Woodstock culminó la mañana siguiente (cuarto día, lunes 18), luego de las actuaciones de Crosby, Stills, Nash & Young, The Paul Butterfield Blues Band, Sha Na Na y Jimi Hendrix. Para ese entonces, el futuro dueño del pub, su padre y más de 400 mil personas, ya habían emprendido la retirada. Cuentan que a Hendrix lo vieron unas 80 mil personas. El resto, se perdió la actuación más larga de su carrera. Y posiblemente, la que más se le recuerda. (Recorte periodístico: Cortesía de CacaoRock).

Javier Lishner
Santa Clara, California
17 de agosto de 2009

Sunday, August 16, 2009

WOODSTOCK: 20 años después

En agosto de 1989, se celebraban los primeros veinte años de Woodstock Music & Art Fair, el evento que marcó a toda una generación en favor de la paz y el amor. Por primera vez se empezaba a mostrar material nunca antes visto, el que, por supuesto, fue ampliándose con el paso del tiempo. Aquella vez, tuvimos la oportunidad de escribir sobre los hechos del 69 ocurridos en ese rancho de Bethel, en el semanario peruano Oiga. Hoy, el tiempo se ha duplicado y se celebran los primeros 40. Aquí la nota de aquel entonces.


"Esta es la más grande multitud jamás reunida en la historia de la humanidad. Y está tan oscuro que no logramos vernos unos a otros. Entonces, cuando yo cuente hasta tres, quiero que todos ustedes enciendan un fósforo". El presentador John Morris esperó algunos segundos para que las personas buscaran fósforos. Después de un rato comenzó a contar, y, cuando dijo el número mágico, una luz sorprendente iluminó la noche. La emoción y la impresionante belleza de la escena fue profundamente chocante. Que ese fue el origen del ritual de encender fósforos en los conciertos, no es verdad. Pero aquello dejó bien claro que, ese momento, marcó el nacimiento de una nación: La Nación Woodstock.


- Robert Santelli en Aquarius Rising, The Rock Festival Years (1980)

Corría el mes de agosto de 1969 y, entre los días 15 y 17, Bethel fue testigo de la más importante concentración humana provocada por un evento musical. Aquella apacible localidad neoyorquina, vio llegar en esos días a cerca de medio millón de personas con la intención no sólo de apreciar a más de treinta grupos y solistas del rock sino de adherirse, con su presencia, al movimiento de liberación de los jóvenes bajo el lema "Peace and Love", frase surgida de los hippies, emanados de San Francisco a mediados de la década del sesenta.

En efecto, fue en esa la localidad en la que Max Yasgur, un hombre de 49 años, tenía una granja de 600 acres de terreno, la que, finalmente, sirvió para cobijar a decenas de millares de personas que se reunieron teniendo como marco tres palabras: PAZ, MUSICA y AMOR. Fue Woodstock, precisamente, el evento que permitió la inmortalidad dentro del panorama rockero a los más de treinta grupos y solistas que ahí se presentaron.


Mostraron su arte aquellos días de hace veinte años, Santana (¡Viva Santana!), Richie Havens, Canned Heat (de los desaparecidos Bob Hite y Al Wilson), Jefferson Airplane (hoy, Starship), Blood, Sweat & Tears, Creedence Clearwater Revival (de John Fogerty), Arlo Guthrie, Quill, Johnny Winter (el blanco del blues), Country Joe & The Fish, Tim Hardin, Joe Cocker (con una ayudita de sus amigos), Keef Hartley, Paul Butterfield Blues Band, Ravi Shankar (el indio del Concierto para Bangladesh), The Incredible String Band, Sly (El Trovador) & the Family Stone, The Grateful Dead, The Who, Joan Baez, The Band, Bert Sommer, Melanie, Ten Years After (de Alvin Lee), Mountain (el trío sucesor de Cream), Sweetwater, John Sebastian, Sha Na Na, Crosby, Stills, Nash & Young (aún en el camino) y los imperecederos Jimi Hendrix y Janis Joplin, ambos fallecidos en 1970.

Esta pléyade de estrellas, unas desde antes y, otras, encumbradas después del festival, había convocado a tal cantidad de gente, que el segundo día se tuvo que declarar el evento como un festival libre. Es de destacar que el ambiente de fiesta y hermandad no se detuvo ni con la torrencial lluvia que cayó el día 16.

Durante aquellas 72 horas se movilizó más de veinte cámaras y se filmó alrededor de ochenta horas, de las cuales solo se utilizaron tres para la realización de la película dirigida por Michael Wadleigh y producida por Bob Maurice. El filme se estrenó en 1970 y, ese mismo año, ganó el Premio de la Academia al mejor documental.

Por otro lado, se grabó más de 64 cintas (como para editar unos 50 discos), sin embargo, sólo aparecieron dos álbumes: el triple, en 1970, y el doble, lanzado dos años después.

El Festival inspiró a Joni Mitchell, quien compuso "Woodstock" (tema original de la película y que luego fue grabado por Crosby, Stills, Nash & Young) y, Eric Burdon (de The Animals), quien escribió "Up in Woodstock". Por su parte, el trío neoyorquino Mountain inmortalizó "On Yasgur's Farm", en homenaje al dueño de la granja, quien, febrero de 1973, moriría a los 53 años de edad.


Finalmente, durante los tres días de paz, música y amor, hubo tres muertos, dos nacimientos y cuatro abortos. No se recuerda conflicto alguno a excepción del protagonizado por el temperamental guitarrista de The Who, Pete Townshend, con el líder yippie Abbie Hoffman.


HOY, VEINTE AÑOS DESPUÉS
Woodstook, que para muchos fue el pináculo de una generación y, para otros, el nacimiento de una nación, será recordado este año en infinidad de lugares como el evento musical del Siglo 20. Volverá a las pantallas no sólo a través del celuloide sino, además, vía televisión, por medio de un especial de 50 minutos llamado Woodstock Minutes. En dicho telefilm, preparado especialmente para la ocasión, aparecen imágenes inéditas extraídas de los archivos de la Warner Brothers. Asimismo, se podrán apreciar entrevistas a casi 30 participantes en el acontecimiento.


La película será transmitida, a razón de una hora diaria, del 15 al 17 próximo, por la Cadena MTV. Por ahora, ya se editó dos discos compactos con el material lanzado a principios de los setenta. Y las publicaciones Rolling Stone y Life, preparan ediciones especiales para esta celebración. En los Estados Unidos ya se lanzó varios libros dedicados al gran acontecimiento musical y se esperan muchos más para este mes.

EPÍLOGO
A veinte años de Woodstock, se traen al presente tres días en medio de una de las épocas más turbulentas de la historia. La Nación Woodtsock, la utopía hecha posible, un presagio de la era de Acuario, es un tributo a la hermandad, al rock, y a la generación que vivió aquello. La leyenda que muchos se llevaron a la tumba, y que se hizo realidad durante esos tres días de paz y amor, lluvia, fango, incomodidad, muchedumbre e interminable música. Es la prueba más tangible de que los humanos podemos unirnos civilizadamente a través de esa tantas veces castigada, pero, a la vez, tan querida palabra de cuatro letras llamada ROCK.

Javier Lishner
Lima, Perú
Agosto de 1989

Saturday, August 15, 2009

WOODSTOCK, EL FESTIVAL

Woodstock, el festival de paz y música realizado en Bethel, Nueva York, entre el 15 y 17 de agosto de 1969, no fue el primero. Antes de aquel, hubo uno en la costa oeste norteamericana, en Monterey, California, entre el 16 y 18 de junio de 1967. Pero el de Monterey tampoco fue el que originó todo, aunque sí se le considera el primer gran festival. Solo uno, organizado en el Golden Gate Park de San Francisco, en enero del mismo año, es referido por los historiadores como el pionero de todos. Se denominó el Human Be-In y participaron bandas locales como The Jefferson Airplane, The Grateful Dead y Quicksilver Messenger Service, amén de pensadores como Timothy Leary y poetas como Allen Ginsberg y Jerry Rubin.


Cuando en agosto de 1989, el diario El Comercio de Lima publicó una de mis notas con motivo de los primeros 20 años de Woodstock, hacía cinco que había participado de otro gran evento que, amén de su récord de asistencia (un millón cuatrocientas mil personas), marcó la apertura definitiva de América del Sur a los grandes conciertos de rock. A raíz de Rock in Rio, en enero de 1985, la actuación de destacadas figuras en el hemisferio sur, empezaría a desarrollarse con mayor frecuencia. En unos países más que en otros, claro está.

Dice Michele Scoleri, directora artística del Bumbershoot Festival, evento anual en Seattle que el próximo año cumple su cuadragésima versión, y al que también pude asistir en misión periodística, "Cuando se habla de festivales, Woodstock siempre está en la mente de todos como el principal". Por su parte, Jake Coyle, escribe que cada verano el público asiste a estos festivales con la idea de sentir un poco de lo que fue el evento neoyorquino de 1969. Y creo que no les falta razón.

A través de los años, tuve oportunidad de encontrarme con gente (ciertamente mayor que yo), que había asistido a Woodstock. Como casi cada historia que escucho del rock and roll, esas me interesaron sobre manera. Pero cuando en 2007, una vez más en misión de prensa, lo escuché especialmente de boca de los participantes directos (durante la celebración del cuadragésimo aniversario del Summer of Love en el mismísimo Golden Gate Park), volví a agradecer el día que decidí meterme en esto que se convirtió en parte de la vida.

El 15 de agosto de 1993, en mi programa de radio en Lima, tuve oportunidad de celebrar un año más de Woodstock, en compañía de algunos invitados de lujo; entre ellos, la periodista Aury Tang, los músicos Saúl Cornejo y Rulli Rendo, el director-gerente de la emisora, Radio Miraflores, Ricardo Palma Michelsen, y alguien a quien un periodista lo acaba de incluir entre los cien peruanos más destacados de los últimos 100 años: Gerardo Manuel. Todos, ligados de una manera u otra a la música, y con mayoría de edad durante los días del festival.


El tiempo me dio la oportunidad de poder ver a varios de los que pasaron por Woodstock; algunos, con backstage incluído. Entre ellos, Joan Baez, Santana, Canned Heat, Country Joe, Crosby, Stills, Nash & Young, Joe Cocker, The Who y, hace tan solo una semana, Johnny Winter. Y hasta a Jeff Beck, cuyo grupo fue anunciado, aunque, debido a su ruptura el mes anterior, tuvo que cancelar su actuación. Y cada vez que lo hice, sentí que iba guardando un poquito del festival que hoy cumple cuatro décadas. Felices 40, Woodstock Music & Art Fair.

Javier Lishner
Santa Clara, California
15 de agosto de 2009

NOTAS RELACIONADAS:
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- LAS MUJERES DE WOODSTOCK

Thursday, August 13, 2009

MURIÓ LES PAUL, LEYENDA DE LA GUITARRA

Informa Associated Press que, Les Paul, el hombre que inventó la guitarra eléctrica de cuerpo sólido, falleció hoy a raíz de una neumonía. De acuerdo al portavoz de las guitarras Gibson, el veterano músico e inventor, murió en el White Plains Hospital de Nueva York rodeado de familiares y amigos.


Les Paul, fue pieza fundamental en la historia de la música moderna. El uso de la guitarra eléctrica empezó a ganar seguidores a mediados de los cuarenta, catapultándose en la siguiente década, con la aparición del rock and roll. "De pronto, se reconoció que la fuerza era parte importante de la música", dijo una vez el maestro. "Para tener la dinámica y la forma de expresarse más allá de los límites normales de un instrumento sin amplificación, era increíble. Hoy en día, un muchacho no podría pensar en cantar una canción sobre un escenario sin un micrófono y un sistema de sonido".

Desde niño Les Paul tuvo interés por los instrumentos. En 1941 apareció con lo que llamó The Log. "Fui a un club nocturno y toqué con ese instrumento. Por supuesto que todo el mundo me vio como un idiota". Luego le daría forma a The Log hasta convertirla en la guitarra que hoy conocemos. En 1952, la compañía Gibson comenzó la producción de las guitarras Les Paul.

Entre los famosos que hoy lloran su pérdida, deben estar Steve Howe, Al DiMeola, Joe Perry, Pete Townsend y Jimmy Page, quienes tuvieron siempre en sus manos una de sus clásicas guitarras, pero que también aportaron a la popularidad del mencionado instrumento. Y también el bajista Paul McCartney, y su ahijado (el ahijado de Les), el guitarrista Steve Miller.

Les Paul en 1988 al lado de Paul McCartney (FOTO: Associated Press).

Les Paul había nacido en Waukseha, Wisconsin, el 9 de junio de 1915. Fue bautizado Lester William Polfus, de donde le vino el famoso sobrenombre. Acababa de cumplir 94 años. Que descanse en paz.

Javier Lishner
Santa Clara, California
13 de agosto de 2009

THE MATRIX, BALIN Y LOS AIRPLANE

El 13 de agosto de 1965, un músico de nombre Marty Balin, con la ayuda de su padre y sus amigos, abrió un local en San Francisco para presentar a su bisoña banda. Se dice que, oficialmente, esa misma noche, el grupo decidió su nueva denominación. Desde ese momento, The Matrix se convertía en el lugar apropiado para congregar a los músicos de aquel entonces. Era la época de la psicodelia, y por allí comenzó a pasar la crema y nata de los sesenta. Tres semanas después, los Beatles llegaban al área para actuar en el Cow Palace. En tanto, los futuros Grateful Dead, aún actuaban bajo el apelativo de The Warlocks.

Los Airplane en 1965 con su vocalista Signe Anderson. Balin a su izquierda.

The Jefferson Airplane se formó en San Francisco en 1965. Fue el grupo pionero del movimiento psicodélico que nació en esa urbe californiana. No solo fue el primero de ellos en conseguir un contrato con una compañía importante de discos (RCA) sino también el único que participó en los tres festivales más importantes de la era: Monterey, Woodstock y Altamont. Aquella noche de su debut en The Matrix, el grupo de Balin estuvo formado por Signe Anderson en la voz, Paul Kantner y Jorma Kaukonen en las guitarras, Bob Harvey en el bajo y Jerry Peloquin en batería. Al mes siguiente, Jack Casady y Skip Spence, reemplazarían en sus puestos a Harvey y Peloquin.

The Matrix, por su parte, estuvo ubicado en el 3138 de la Fillmore Street. De acuerdo a los historiadores, por ese club pasaron, entre muchos, The Grateful Dead, Big Brother and the Holding Company (con su cantante Janis Joplin), Country Joe & the Fish, Steve Miller Blues Band (con su vocalista Boz Scaggs), Sparrow (antes de cambiarse de nombre a Steppenwolf), Quicksilver Messenger Service, The Doors, Electric Flag, Santana, It’s A Beautiful Day, New Riders of the Purple Sage, Velvet Underground, y Steel Mill (con un cantante llamado Bruce Springsteen).

Pero todo quedó allí en 1972, cuando The Matrix cerró sus puertas. Balin, hacía tiempo que había vendido su parte. Incluso, algunos de los que allí habían actuado, ya habían pasado a mejor vida. Janis Joplin y Jim Morrison, por ejemplo. Otros, estaban por culminar su carrera, como fue el caso de los propios Jefferson Airplane. The MatrixFillmore fue reabierto recién en 2001 tratando de recobrar el tiempo perdido. No obstante, el que alguna vez fue un histórico centro rockero, se ha convertido en un elegante club nocturno con diseño futurista. Será por los 42 años que han pasado.

Javier Lishner
Santa Clara, California
13 de agosto de 2009

Wednesday, August 12, 2009

Los grandes festivales
EL JAM EN WATKINS GLEN


Poco se ha hablado del Summer Jam en Watkins Glen, el evento neoyorquino de 1973, que le siguió a Woodstock. Con la diferencia de que, mientras el festival de Bethel congregó a medio millón de personas durante tres días, el Summer Jam, en Watkins Glen, llevó a 100,000 fanáticos más para ver en un solo día a únicamente tres actos. Nada más.


La ciudad de Watkins Glen se encuentra situada en el condado de Schuyler, en Nueva York. Es famosa por las carreras de autos que allí se realizan; entre ellas, el Watkins Glen Grand Prix. Pero, durante la primera parte de la década prodigiosa, los años setenta, allí también se llevó a cabo el famoso Summer Jam de Watkins Glen, un festival musical de un día, celebrado el 28 de julio de 1973.

Lo peculiar del acontecimiento es que congregó, hasta ese entonces, a la mayor audiencia que jamás se había reunido para un evento de rock and roll. Y solo fueron tres los números que se anunciaron. Dos, que habían pasado por Woodstock sin mucha promoción (porque ni aparecieron en la histórica película ni en el álbum triple), y, uno, que se había formado durante los días del festival de paz, música y amor. Los veteranos de Bethel fueron The Grateful Dead y The Band, y, el otro, The Allman Brothers Band.

La organización corrió a cargo de dos promotores de nombres Shelly Finkel y Jim Koplik. Cuentan que solo se vendieron las primeras 150 mil entradas y que el resto ingresó como Pedro en su casa.

Todos vamos a Watkins Glen.

¿Se imagina alguien participar de un evento en el que el primer grupo toque durante cinco horas? Eso fue lo que la muchedumbre experimentó luego de la aparición de The Grateful Dead. Jerry Garcia y sus secuaces, se encargaron del resto. "Bertha", "Brown Eyed Women", "Mexicali Blues", "Here Comes Sunshine", "Truckin'", "Sugar Magnolia" y "China Cat Sunflower", fueron solo parte de aquello que fue mucho más que un set.

Mientras las botellas de licor se daban su descanso en el gramado, vacías y sin propietario, los alucinógenos hacían de las suyas. He leído que el consumo fue menor que en Woodstock, pero aún no entiendo la diferencia en la comparación. Para quien la fumó en Woodstock o el que lo hizo en Watkins Glen, es lo mismo. Y luego de una hora de la despedida de los Dead, hizo su aparición el segundo de la lista.

Su nombre poco peculiar, no era tanto como su música. The Band ingresó al escenario con todas las de la ley. Al momento tenían un nombre muy bien ganado, y, en frente, a un público ávido de verlos actuar. Como escribe Robert Santelli, el combo de Robbie Robertson, Garth Hudson, Levon Helm, Rick Danko y Richard Manuel, a diferencia de muchos, había logrado su éxito sin recurrir a las fórmulas del facilismo, generalmente inventadas por las grandes corporaciones de discos. Pero poco antes de cumplir su primera hora de entretenimiento, cuando ya habían tocado "Back to Memphis" y "Loving You is Sweeter Than Ever", la lluvia y los truenos, los hicieron regresar al lugar desde donde habían salido. Hay una historia que cuenta que su teclista, Garth Hudson, fue el único que se quedó en el escenario, improvisando "The Genetic Method". Hasta que pasó el temporal. En medio del lodo, el público recibió la segunda parte de The Band, que tocó por un total de cuatro horas.

1973: Algo más de peace & love.

La tragedia se hizo presente poco antes del chapuzón. De una avioneta Cessna, cuatro arriesgados y aventureros jóvenes, se lanzaron en paracaídas con la idea de aterrizar en alguna parte del inmenso territorio. Celebraban el éxito del festival. Uno, Willard Smith, de treintaicinco años, tuvo un percance cuando su ropa se prendió en llamas y su cuerpo terminó cayendo entre los matorrales. Desafortunadamente, murió.

Para el final del día se dejó a los Allman Brothers. Esa noche, los presentes tuvieron la oportunidad de escuchar temas de su futuro disco, Brothers and Sisters, el quinto del grupo y primero grabado luego de la muerte de su guitarrista Duane Allman. Esa fue la placa en la que debutó Chuck Leavell, actual teclista de los Rolling Stones, quien con su instrumento hizo contrapunto con la otra guitarra, Dickey Betts. De ese disco, que aparecería el siguiente mes, tocaron "Southbound", "Ramblin' Man" y "Jessica", las tres escritas por Betts. El set de los Allman, que tuvo una duración de tres horas, también incluyó algunas de sus distinguidas canciones. Entre ellas, "In Memory of Elizabeth Reed", "Statesboro Blues", "Come And Go Blues" y "Whipping Post".

Las camisetas a $2.00. La pitada gratis.

Bordeando las dos de la madrugada, algunos de los miembros de The Band y The Grateful Dead, subieron al escenario para acompañar a los Allman. El jam terminó con todos interpretando "Not Fade Away", "Mountain Jam" y "Johnny B. Goode". Y todos felices. Embarrados, sin mucho hambre ni sed como en Woodstock, ni tanta cobertura como el festival que lo precedió en agosto del 69.

Watkins Glen sería tomado en cuenta para futuros eventos, especialmente, los de un solo día. Los California Jam, por ejemplo. Aunque cuatro años antes, aquí, en el norte de California -en diciembre del 69-, se había hecho uno en Altamont, con Santana, Jefferson Airplane, The Flying Burrito Brothers, Crosby, Stills & Nash, y los Rolling Stones. Hasta siempre, Watkins Glen. (FOTOS: Internet).

Javier Lishner
Santa Clara, California
12 de agosto de 2009

Tuesday, August 11, 2009

THE WOZ WAY CELEBRA

Aunque pareciera que la costumbre de inmortalizar a una persona poniendo su nombre en lugares públicos comenzó con el faraón Ramsés II, en la actualidad no es común ver en una ciudad, una calle con el nombre de uno de sus habitantes en vida. No obstante, en el centro de San Jose, California, existe la Woz Way, en claro homenaje a uno de sus hijos predilectos, el inventor y co fundador de las computadoras Apple, Steve Wozniak.



Hace menos de dos semanas, justamente, en el centro de la ciudad, conocimos al personaje en cuestión, en un lugar tan común y sencillo como la Plaza de Cesar Chavez. Wozniak, en junio de 1990, se convirtió en el mayor benefactor privado del que sería el Children's Discovery Museum of San Jose, uno de los cinco centros científicos para niños más importantes del mundo, de acuerdo a The Observer, el dominical londinense fundado en 1791.

El entonces alcalde de la ciudad, Tom McEnery, le informó al ingeniero que, la calle frente al edificio dedicado a la conservación, estudio y exposición de objetos científicos, sería denominada Woz Way en su honor. Desde aquel junio, han pasado varios millones de personas por esa vía. De ellas, al menos cinco millones ingresaron al museo.

Alguien dijo una vez, "Si es que Apple hubieran sido los Beatles, Steve Jobs habría sido Paul McCartney, el comercializador e ícono del pop, y, Steve Wozniak, habría sido una combinación de John Lennon y Ringo Starr, entre poeta y osito de peluche". Se sabe que son muchas las obras en la que Wozniak ha aportado sumas pecuniarias en favor de la cultura y el arte.

Hoy, en su cumpleaños, no queríamos pasar desapercibida esta nota. Felices 59, Woz. (FOTO: Javier Lishner).

Javier Lishner
Santa Clara, California
11 de agosto de 2009


NOTAS RELACIONADAS:
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- STEVE WOZNIAK Y LOS US FESTIVALS (I)

Sunday, August 09, 2009

EL AUTO EN SANTA CRUZ

No, no es una exhibición de autos. Tampoco es el coche de Simon Templar ni trato de aparentar que me gustan los fierros. Quienes me conocen saben que me interesan los carros tanto como los erizos. O sea, solo porque son parte del planeta y hay que respetarlos. Nada más. Y los uso por necesidad, ni para lucirme ni para sentirme pleno, como algunos. Pero como no todos pensamos igual, esa libertad la dejamos para el gusto de cada individuo.


El sábado último, caminando por las calles de Santa Cruz, exactamente por la céntrica Pacific Avenue, rumbo a The Catalyst, nos encontramos con este aparato que no dejó de llamar nuestra atención. Lo fotografiamos por todos los lados, como para ir calentando la cámara que iría a usar en el show de Johnny Winter. A propósito, ese fue un inolvidable espectáculo musical. Al menos, para un primerizo como yo.


Lo que se ve en las gráficas es prácticamente todo, sin contar el interior, claro está. No tiene placas y me imagino dónde estarán las luces delanteras pero prefiero no divulgarlo porque podría quedar como un tonto. La altura del susodicho es mucho más baja que la de un carro sedán, y su color también me lo imagino pero, como nunca lo había visto, pueda que también me equivoque.


Nadie de quienes estaban allí para admirarlo sabía quién era el dueño. Presentí que tal vez el dueño era uno de los que estaban allí admirándolo, y no decía nada. Lo cierto es que este aparato de cuatro llantas se ve bonito, y no deja de llamar a la vista de quienes pasan por alguno de sus costados.

Los que teníamos un compromiso con el blues, tuvimos que seguir andando. Y así, lo dejamos estacionado en la cuadra 13 de la mencionada vía, para continuar hacia nuestro destino. Alguien me comentó si es que Johnny Winter habría llegado en semejante artilugio. Sonreí de solo concebir al músico saliendo de una de sus puertas. Hubiera sido como ver a la bruja de Cachiche en vivo, a solo tres cuadras de donde iba a actuar.

Javier Lishner
Santa Cruz, California
9 de agosto de 2009

Saturday, August 08, 2009

JOHNNY WINTER: Blues & Roll

Bert, un señor con lentes a lo John Sebastian y vestido con una camiseta psicodélica (tie dye psychedelic t-shirt, que le llaman), se encontraba en la primera fila esperando la aparición de Johnny Winter. Me contaba que lo había visto muchas veces, y siempre "burning the stage down". Lo recordaba desde sus explosivas actuaciones en el Fillmore West, donde Winter dejó sentado que el blues también era para albinos. Anoche, aún en verano, Winter llegó trayendo su blues y más de cuarenta años de trayectoria.

Winter y el bajista Scott Spray en Santa Cruz, California.
(FOTO: Javier Lishner).

"El más blanco de los blues". Así publicó la revista argentina Pelo, sobre Johnny Winter en 1974. Nunca lo había escuchado. Eran tiempos en que su hermano Edgar, el menor de la familia, era uno de los más famosos del mundo. Y solamente dos años después, gracias a un compañero de estudios, en el verano peruano de 1976, pude oír por primera vez el blues del guitarrista y cantante tejano (aunque nacido en Mississippi). Durante la siguiente década, trabajando en la radio, pude recién conseguir mi primer y único disco de este afamado músico. Y, por coincidencia, fue el John Dawson Winter III, con el que lo había conocido en la prestigiosa revista argentina.

Anoche, en The Catalyst de Santa Cruz, adonde llegué cruzando sus famosas montañas donde se originaría el sueño del U.S. Festival, Johnny Winter estuvo espléndido. Había leído las declaraciones del sexagenario artista diciendo que no tocaría nada de rock and roll. Pero sí lo hizo. Lo que no hizo fue interpretar el clásico de Rick Derringer, "Rock and Roll, Hoochie Koo", cuya versión le debe haber dado algunos dividendos a su colega, tres años menor que él. El inicio del show fue con un jam de Paul Nelson, su guitarrista y también manager. Allí, completando el elenco, estaban Scott Spray en el bajo y Vito Liuzzi en batería. Terminado el jam hizo recién su ingreso el esperado bluesman. "Hideaway" y "Sugar Coated Love" fueron la bienvenida a esa noche de cabellos largos, botas y mujeres a las que le canta Arjona. De inmediato, "Boogie Real Low", como para mover el ambiente. El licor y el olor a hierba comienzan a ser parte del evento.

Introduce "Miss Anne" de su segundo disco Second Winter, de 1969. Le sigue "Blackjack" con la mención a su autor, el inolvidable Ray Charles, y "All Tore Down" con el baterista asumiendo el papel de cantante. Winter, concentrado en su instrumento, es intenso. Desde su silla, situada en el centro del escenario, mira al público. Pareciera que le molestara la luz, cosas del albinismo, y se le ve físicamente disminuído. Y es que el problema con las drogas lo anduvo consumiendo hasta que se dio cuenta y recapacitó; no obstante, tuvo que soportar una cirugía en la cadera, que es lo que lo tiene limitado. Antes, era característico su permanente cruce en escena.

Llegan "Lone Wolf", "Red House" (en remembranza de Jimi, con quien alguna vez hizo sesiones), "It's All Over Now" de Bobby Womack, y se va para volver con "Mojo Boogie" y una de las más populares "Highway 61" [el video es del trigésimo aniversario de Bob Dylan].

The Johnny Winter Band en 2009.

Por allí, casi al final, había interpretado "Bony Moronie", también de su segundo disco, compuesta por Larry Williams. Y entonces recordé cuando Bert, antes del show, me había dicho que en los setentas, durante los días del Fillmore West, Winter "se bajaba" el local con su música. Anoche hizo lo propio con el público del Catalyst que terminó moviendo caderas, como él mismo lo hubiera hecho de no ser por su actual condición física. Qué fuerza. Y fue un rock and roll. El mismo que yo de niño tanto quise y cuyo nombre era "Popotitos". Lo demás, hoy, ya es historia.

Javier Lishner
Santa Clara, California
8 de agosto de 2009

Friday, August 07, 2009

DESCANSE EN PAZ, MAESTRO ENRIQUE LLAMOSAS

Fue uno de los disc jockeys pioneros de la radiodifusión en el Perú, experimentado locutor y personaje identificado con Radio Miraflores de Lima durante las últimas cuatro décadas. Enrique Llamosas Espinoza, maestro y padrino de muchos, falleció ayer en la capital peruana.

Enrique Llamosas, primero de la izquierda, en 2008.

Don Enrique, como respetuosamente siempre lo llamamos, fue una pieza importante para la emisora de la familia Palma, la más antigua de todas las radios comerciales del Perú, fundada en 1935. Había llegado de la entonces popular Radio 1160, tras haberse iniciado en su natal Arequipa.

Hace poco más de dos años, el 3 de abril de 2007, en este mismo blog, y gracias a nuestro contacto en Lima, Julio Santos, le habíamos dedicado una breve nota que titulamos, Don Pedrito y don Enrique: LEYENDAS DE CARNE Y HUESO. En ella, recordábamos
a ambos personajes de la radio en el Perú, y, en el caso de don Enrique, desde la primera vez que lo vi, repartiendo regalos de "la radio chiquita de corazón grande", los que -debido a mi corta edad- con las justas me obsequió (solo por decir: "Yo escucho Radio Miraflores"). Años después, me lo volvería a encontrar, pero, aquella vez, al frente de un concurso del que tuve la suerte de ser uno de los ganadores. Fue en 1980, en la emisora que aún quedaba en el número 592 de la calle Alcanfores, en el distrito de Miraflores.

La noticia de hoy particularmente me entristece, por ser él una de esas figuras que me vio arribar a la radio, tan joven y con todas las ilusiones de conseguir un lugar en ese difícil y competitivo campo, al que parecía imposible llegar. Supongo que la tristeza es también de muchos de sus colegas, amigos y oyentes. Con él aprendí a escuchar a George Harrison, Rod Argent, Santana, The Guess Who, Eric Burdon, Cream, The Jackson 5, y muchos más. La Hora del Recuerdo, su diario programa, entre lunes y viernes en el horario de 7:00 a 8:00 de la noche, era infaltable. Al igual que su Música para la Juventud, una hora antes.

Don Enrique, segundo de la izquierda, en 2005, celebrando los 70 años de Radio Miraflores de Lima.

Durante los años noventa, don Enrique había dejado por completo la música, para dedicarse de lleno a lo que era su otra pasión: las noticias. Y, allí, desde muy temprano en la mañana, lo tuvimos por más de tres décadas al lado de don Pedrito Roncallo, conduciendo el noticiero El Momento. Cuando en 1994 se realizó el Mundial de fútbol de Estados Unidos, estuve diariamente en contacto con él a través de la línea telefónica de Radio Miraflores, informando sobre lo que acontecía en el popular evento deportivo. Un día, no hace mucho, gracias a Julio, recibí una grabación en la que don Enrique me hacía una mención en el informativo matutino de la radio en la que tuve oportunidad de iniciar mi carrera.. Lo hizo luego de leer la nota que le dedicamos a él y a don Pedrito. Fue verdaderamente emocionante volver a escucharlo.

Don Enrique, descanse en paz. Su vida, incluídas un sinnúmero de anécdotas, será un legado que conservaremos hasta el último día de la nuestra.

Javier Lishner
Santa Clara, California
7 de agosto de 2009

NOTAS RELACIONADAS:

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- Don Pedrito y Don Enrique. LEYENDAS DE CARNE Y HUESO
EL PISCO SOUR DEL FIN DE SEMANA PASADO

En febrero se celebra en el Perú "el día del Pisco Sour". Es el homenaje a la bebida más popular y neta de la nación, que lleva al consumo de altas cantidades del cada día más famoso licor destilado de uvas. El pisco es el licor de bandera en la nación sudamericana.

Pisco made in Chile. (FOTO: Javier Lishner)

El pasado fin de semana tuve oportunidad de ser elegido para preparar pisco sour en casa de unos amigos. Cuando vi el color del licor, entre amarillento y verdoso, me llamó la atención. Como peruano, siempre lo había visto transparente. Pero como uno nunca sabe de los nuevos productos, seguí adelante con mi propósito. Después de todo, el tequila, por ejemplo, es de color transparente pero también existe en otros matices. No obstante, cuando me tocó leer la etiqueta, mientras me conseguían los ingredientes, avizoré que era producto chileno.

Como soy de los que no creen que todo lo rico nació en el Perú ni tampoco que dios sea peruano, proseguí sin prestar mucha atención. Pero mi ilusión se desvanecería cuando me tocó dar el primer sorbo a esa mezcla de pisco con azúcar, yema de huevos, jugo de limón y hielo picado. El sabor de uva, que es el que caracteriza al pisco, parecía opacado por algo que solo me recordó el final de algunas reuniones ochenteras en las que a falta de nuestros tragos favoritos, terminábamos tomando aguardiente. Claro, sin ofender a los colombianos, muchos quienes creen que su licor, hecho de caña de azúcar, es el mejor creado sobre la faz de la Tierra. Y con mucho respeto. Además, por definición, creo que el pisco es un tipo de aguardiente.

El pisco sour no estuvo malo, pero sabía más a cachaça que a pisco sour. La cachaça es el trago brasileño por excelencia. Acto seguido, alguien se fue al centro de la ciudad y consiguió un pisco peruano, marca Soldeica, con lo que el toque de la siguiente ronda tuvo un sabor diferente. Ojo, diferente. Ni mejor ni peor. Y, a falta del jarabe de angostura, esparcimos canela molida. Y volvimos a hacer salud, lejos de la Patria, celebrando sus 188 años de independencia.

Por coincidencia, hoy es cumpleaños de un gran amigo chileno.

Javier Lishner
Santa Clara, California
7 de agosto de 2009

Wednesday, August 05, 2009

STEVE WOZNIAK Y LOS US FESTIVALS (II)

Entonces me le acerqué. Steve Wozniak, el fundador de las computadoras Apple, estaba al lado de su actual esposa, Janet Hill. El ingeniero electrónico escuchaba que los que por allí andaban le decían que utilizaban los productos Apple, y que las últimas Mac eran lo máximo... y que los iPods, y que los iTunes, y que los iPhones, etc. Fue cuando me le acerqué al oído y le dije que yo no estaba frente a él por los productos Apple -compañía que dejó hace muchos años- sino por los US Festivals. Me miró con cara de asombro mientras nos estrechábamos la mano. Mi Apple estaba en el carro, lugar en donde pasa la mayor parte del tiempo.


De inmediato le dije que recordaba que le pagó un millón de dólares a Van Halen y a David Bowie, cuando nunca antes grupo alguno había recibido semejante cantidad por solo una presentación. Sonrió sabiamente y agregó: "Eso fue en el festival de 1983". Le hablé que estando en Perú me había enterado de la noticia y que incluso tenía un amigo que había asistido al evento. Lo que no le dije es que cada juerga de padre y señor mío que nos mandábamos en los ochenta, mi amigo terminaba hablando del bendito festival de San Bernardino, al que había acudido mientras vivía en Los Angeles. En eso Rob interrumpe y pide una foto con Wozniak. Y para colmo, con mi cámara. Yo no conocía a Rob pero ahora sé que es el que interrumpió tan interesante momento.

A pesar de haber perdido poco más 12 millones de dólares en el festival de 1982, Wozniak decidió continuar con su sueño de realizar la segunda versión del acontecimiento, en el mismo lugar de San Bernardino, al sur de California. Y esa vez, con más días y más bandas. La programación del US Festival '83, llevado a cabo entre el 28 de mayo y el 4 de junio, fue, en orden de aparición, la siguiente:



Había dicho el multimillonario empresario: "This must be the best U.S. Festival site around. It's concise and on the mark. It brought back a lot of strong memories and feelings for me, and even taught me a few things I've forgotten. I do stop extra long to shake hands with and smile at everyone I encounter who says they attended the US Festivals". Aunque yo no hubiera asistido, entiendo que esa habría sido la razón por la que me prestó tan especial atención en medio de una muchedumbre que, en la plaza principal de San Jose, solo esperaba la música de Men at Work y le tiraba flores por su labor en la fundación de Apple. Wozniak es natural de San Jose. Su tocayo y compinche en el inicio de la corporación de la manzana, Steve Jobs, cinco años menor que él, nació en San Francisco y es quien aún mantiene las riendas del gigante de Cupertino. Además, pertenece al directorio de la Walt Disney Company.

Regresando al US Festival, la única pena fue que, en 1983, mientras Wozniak y 675,000 personas celebraban la mayor audiencia de un festival en la historia de la música, la KFAT, la emisora que solo dos años antes -en las montañas de Santa Cruz- había sido su inspiración para este par de acontecimientos de rock and roll, había cumplido su ciclo. Y con la KFAT, también se fueron 8 millones de dólares que perdió esta segunda vez.

Steve: La gráfica que nos tomaron la guardaré para publicarla cuando estemos más viejitos. Por ahora, sigamos celebrando los US Festivals.

Javier Lishner
Santa Clara, California
5 de agosto de 2009

NOTA RELACIONADA:
- STEVE WOZNIAK Y LOS US FESTIVALS (I)

Tuesday, August 04, 2009

STEVE WOZNIAK Y LOS US FESTIVALS (I)

La semana anterior, Yahoo se unió al gigante Microsoft para hacerle frente a Google. El último domingo, en el Mercury News apareció publicada una entrevista a Eric Schmidt, el mandamás de Google. Al día siguiente, Schmidt renunciaba a su puesto en el directorio de Apple Computers. Y así, seguimos viviendo la vida en el Silicon Valley. Pero eso no fue todo. El jueves, un día después de la movida de Yahoo, Colin Hay llegó al área. Y aunque el popular vocalista de Met at Work no es dueño ni fundador de ninguna compañía de alta tecnología en el Valle, congregó a Steve Wozniak, el creador de las computadoras Apple, quien, a unos pasos de nuestra ubicación, se deleitó al ritmo de "It's a Mistake" y "Who Can It Be Now?".


En la primavera de 1981, mientras Steve Wozniak cruzaba las montañas de Santa Cruz escuchando una radio de música country, se le vino a la mente el primer chispazo para realizar un gran festival de rock en California. Tenía solo 30 años y varios millones de dólares para invertir. "Este debe ser el Woodstock West", se dijo, mientras oía la KFAT en su automóvil. Cuando llegó a destino, le comentó la idea a su novia, quien no le dio mucha importancia. Acto seguido, dice Wozniak, "puse el proyecto en el fondo de mi lista". El ingeniero electrónico sabía muy poco de permisos, de contratos con grandes nombres de la industria de la música y, para remate, creía que el 80% o 90% del presupuesto se iría en pagarle a los artistas.

Ese mismo año, 1981, mientras se acercaba la fecha de su boda, Wozniak y su futura esposa, contrataron a dos nombres para la celebración. Uno fue un grupo local conocido como The Joe Sharino Band, y el otro fue el de Emmylou Harris, respetable voz de la música popular norteamericana. Por allí apareció Jim Valentine, el manager de Joe Sharino, a quien el futuro científico le comentaría la idea que tuvo mientras manejaba en las montañas de Santa Cruz. Y, aquella vez, la receptividad fue completamente diferente.

The Ramones.

Cuenta Wozniak que, luego de su boda, iniciaba sus clases de Ciencias de la Computación en la Universidad de Berkeley, lo que le iba a tomar un año. Sin embargo, una llamada de Valentine prácticamente cambió el rumbo de su historia. El manager de Sharino le comentó que el personaje ideal para llevar adelante el proyecto del Woodstock West era el doctor Peter Ellis, quien, además, estaba dispuesto a tratar el asunto. Ambos se reunieron en el departamento que poseía Wozniak en Berkeley, y allí comenzó a rodar lo que al año siguiente se anunciaría como el US Festival.

Las primeras oficinas se abrieron en San Jose, California, con la idea de realizar el evento en las afueras, muy cerca de la autopista número 5. El proyecto no fue viable, como tampoco lo fue realizarlo en Riverside, el que tenían como segunda opción. Pero, de pronto, una llamada desde el condado de San Bernardino, al sur de California, les quitó un dolor de cabeza y empezó a ponerle cariz a tan peculiar deseo. El Glen Helen Regional Park se convertía al momento, en el sitio ideal para edificar el inmenso local. Pero allí se encontraron con otro problema: el lugar únicamente podría albergar a 300,000 personas... Y mientras empezaban los trabajos de construcción, el grupo organizador decidió contratar los servicios del famoso empresario local, Bill Graham, para que fuera el encargado de los contratos artísticos. Y así, la cosa iba quedado lista para la realización del US Festival, entre el 3 y 5 de septiembre de 1982. A ese punto, Wozniak había aprendido que el 70% del presupuesto del festival, no se iba en artistas sino en cuestiones de construcción, seguridad y planificación general.

Tom Petty & The Heartbreakers.

Aquel primer fin de semana de septiembre, Steve Wozniak y 375,000 personas más pudieron ver en el escenario, especialmente construído para la ocasión, el siguiente programa:

VIERNES 3
Gang of Four
The Ramones
The English Beat
Oingo Boingo
The B-52's
Talking Heads
The Police

SÁBADO 4
The Joe Sharino Band
Dave Edmunds
Eddie Money
Santana
The Cars
The Kinks
Pat Benatar
Tom Petty & the Heartbreakers

DOMINGO 5
Breakfast with the Dead/Grateful Dead
Jerry Jeff Walker
Jimmy Buffett
Jackson Browne
Fleetwood Mac


Entre botellas de agua, manguerazos de los bomberos y duchas al por mayor, la platea pudo sobrevivir el intenso calor que, inesperadamente, sobrepasó los 40°C. Durante el fin de semana se arrestó a unos treinta revoltosos, doce se pasaron de vueltas, y Wozniak, el joven organizador, perdió poco más de 12 millones de dólares. Pero, a pesar de eso, el siguiente año, en ese mismo lugar de San Bernardino, haría uno más grande. Ese sería el evento en el que Van Halen recibiría un millón de dólares por su actuación. Pero cuando el grupo angelino se enteró que David Bowie recibía la misma cantidad, pidió medio millón más. Y Wozniak se los dió.

Javier Lishner
Santa Clara, California
4 de agosto de 2009

NOTA RELACIONADA:
- STEVE WOZNIAK Y LOS US FESTIVALS (II)

Monday, August 03, 2009

NINO BRAVO EN EL RECUERDO

Hoy me escribió Carolina. Me hizo recordar el tema de Nino Bravo, el que grabó cuando comenzaba a volar muy alto, y cuyo título fue justamente el nombre de mi interlocutora que, como yo, reside en el exterior. No podría olvidar fácilmente a ese artista dentro de los cantantes de habla hispana, como que recuerdo cuando escribía el título de esa canción (y otras más del mismo intérprete) en la lista semanal que, cada sábado en la mañana, transmitía Radio Atalaya de Lima, la emisora de "la nueva generación".



Por coincidencia, Nino Bravo había nacido un día como hoy, 3 de agosto, en Aielo de Malferit, en la comunidad valenciana. Fue bautizado Luis Manuel Ferri Llopis, y, cuando bordeaba los 15, fue presentado ante el bajista Vicente López, quien a su vez lo fue introduciendo en el mercado artístico valenciano. De allí, hasta la grabación de su primer disco, en 1969, la historia de Nino pasó por innumerables pruebas, incluída su participación en un par de grupos locales. "Te quiero, te quiero", "Es el viento", "Puerta de amor", "Un beso y una flor" y "Noelia", son solo una muestra de los temas que popularizó el cantante español a raíz de su debut discográfico.

Su carrera, que empezó a ir en ascenso casi desde la primera vez que se lo oyó públicamente, tuvo un abrupto final, la mañana del 16 de abril de 1973, cuando su automóvil, un BMW 2800, se salió de la autopista a Madrid dejando al intérprete gravemente herido. Nino murió camino al hospital, dejando ilesos a sus tres acompañantes. La noticia tuvo un impacto mundial, especialmente, en los países de Latinoamérica, donde era muy popular. Poco tiempo antes, el disco Mi Tierra, lanzado el año anterior, había llegado a casa como parte de nuestra incipiente colección de acetatos. Aquella placa, la quinta grabada por el cantante en estudio, contenía, entre otras, "Volver a empezar", "Libre" y el motivo de esta nota: "Carolina".

Nino, hoy, hubiera cumplido 65.

Javier Lishner
Santa Clara, California
3 de agosto de 2009

Sunday, August 02, 2009

En Concord, California
JUDAS PRIEST / WHITESNAKE


A casi veinticinco años de haberlos visto por primera vez, con el gran Cozy en batería, y a más de treinta de haberse formado (luego de la disolución de Deep Purple); el pasado viernes, Whitesnake, una de las bandas más extrañadas en los escenarios de los Estados Unidos, estuvo de visita en el área. Luego de varios años, David Coverdale, como siempre, rodeado de prodigiosos músicos, encalló en la Bahía como parte de la gira 2009 de Judas Priest, quien cerró una inolvidable noche en el Sleep Train Pavilion de Concord, al este de San Francisco.


"Rapid Fire", Judas va iniciando su espectáculo en Concord.

Por el lado de Judas Priest, muchos de sus seguidores no habían recibido bien la noticia del paquete compartido con el combo de David Coverdale. Algunos, incluso, los más intolerantes, afirmaron que solo les interesaba ver a Priest sin importar que la banda de acompañamiento fuera Whitesnake, Cinderella o Poison. Y si algo tiene en contra Whitesnake, con los más pesados fans, es que -a pesar de que se inició como una banda de hard rock en 1977-, tuvo su mayor impacto durante los días del glamoroso heavy metal de los ochenta. Por ende, fue metido en el mismo saco, sin necesariamente haber sido parte de él, a pesar del rimmel de su cantante, el ex-vocalista de Deep Purple. Pero, a pesar de sus detractores, el grupo de Middlesbrough, North Yorkshire, hizo vibrar a la platea desde el mismo instante en que apareció interpretando "Best Years". El set incluyó "Bad Boys", "Love Ain't No Stranger", "Slow N Easy", "Lay Down Your Love", "Crying In The Rain", la poderosa balada "Is This Love, "Give Me All Your Love", "Here I Go Again" y, para el cierre, "Still Of The Night".


"Still Of The Night", Whitesnake se va despidiendo en Concord.


Judas Priest lleva ya cuarenta años en el mundo de la música, lo que se nota en la faz de sus integrantes. Se gestó en la ciudad de Birmingham y, aunque no haya vendido tantas placas como lo ha hecho Whitesnake, es muy posible que su influencia en los predios del rock and roll haya sido mucho mayor. Son llamados "Metal Gods", en referencia al título de uno de sus populares canciones del disco British Steel, el sexto de su carrera. La noche del viernes en Concord, estuvieron los dos miembros que iniciaron todo: el bajista Ian Hill y uno de sus dos guitarras, K.K. Downing. Detrás de ellos, anduvo Scott Travis en batería. Y en la delantera, Rob Halford, el vocalista que en 2003 se convirtió en hijo pródigo, y el "gemelo" de Downing, aunque ampliamente más espigado, Glenn Tipton. "Rapid Fire", "Metal God" y "Breaking The Law", fueron el inicio de una pesada actuación. Le seguirían, entre otras, "Grinder", "United", "You Don't Have to Be Old to Be Wise", "Steeler" y "Hell Patrol". El público, que a diferencia del año anterior (cuando Judas llegó con Heaven & Hell, Motörhead y Testament) no llenó el coliseo, escucharía "Nostradamus", "Victim Of Changes" y "Freewheel Burning", antes de que el quinteto se despidiera del norte de California. Pero antes de hacerlo definitivamente, llegó la más clásica de todas, aquella que un día del verano de 1991, hizo retumbar las columnas del Maracaná de Rio como nadie lo había hecho antes: "You've Got Another Thing Comin'". Era el final.

Habíamos vuelto a ver a Whitesnake luego de varios lustros y, a Judas Priest, tan solo a once meses de su anterior visita. El grupo de Coverdale totalmente reformado con respecto a nuestro primer encuentro de 1985, y Priest, con la misma formación que vimos la primera vez en enero del 91.

Javier Lishner
Santa Clara, California
2 de agosto de 2009