Friday, June 06, 2008

SAN MARCELINO: No nos dejes caer en tentación

Hace más de tres décadas, en un día como hoy, debíamos afilar nuestras cuerdas vocales y, como ningún otro día del año escolar, cantar a voz en cuello el himno del colegio.


Desde que llegamos al kindergarten y hasta nuestro último año en la escuela, cada 6 de junio habríamos de esmerarnos para la interpretación del himno Marista -como diría el cantautor- a todo pulmón. Es que era el día de nuestro padre fundador, Marcelino Champagnat.

Me lo presentaron cuando era beato, ese nivel al que llegan algunos suertudos que dedicaron su vida a hacer obras de caridad y se alejaron de los placeres mundanos. Claro, el nivel es imaginario; sin embargo, a pesar de eso, alienta al pueblo católico a seguir los pasos del susodicho.

Marcelino José Benito Champagnat nació el 20 de mayo de 1789 en el municipio francés de Marlhes. Para hacer corta su historia, se entregó al Señor prácticamente desde los 17 años luego de ingresar al seminario menor de Verrières. Una década más tarde, sería ordenado sacerdote. Al día siguiente -junto a otros de sus compañeros- hizo la promesa de constituir la Sociedad de María consagrándose a la madre del Hacedor y proponiendo la creación de los Hermanos Maristas "para la educación cristiana y la alfabetización de los niños de las zonas rurales".

Recién, el 2 de enero de 1817 funda los Hermanos Maristas. A ellos se dedicó por completo hasta el último día de su vida, un 6 de junio. Dicen que, en el plano educativo, "adoptó un nuevo método de lectura, el fonético-silábico, en remplazo del tradicional del deletreo; introdujo la enseñanza del canto en la escuela, la educación física, la teneduría de libros y la agrimensura (topografía). Introdujo igualmente el catecismo mariano, hizo practicar la disciplina preventiva y prohibió todo tipo de castigo físico" (cosa que algunos profesores del siglo XX nunca supieron). Falleció en 1840 y, tras el usual proceso que la Santa Sede realiza sobre los candidatos a subir a sus altares, fue hecho beato por el Papa Pío XII el 29 de mayo de 1955. Los Maristas, que habían llegado al Perú en 1909, para ese entonces, ya habían fundado algunos de sus más representativos colegios: el San José del Callao, en 1909; el San Luis de Barranco, en 1923; el Champagnat de Miraflores, en 1927; y, el San Isidro, en 1934.

Y, aunque estamos lejos de creer en estos títulos otorgados por el Santo Padre para mantener la fé de nosotros los bautizados, debo ser honesto en decir que los Hermanos Maristas nunca fueron ni sectarios ni fanáticos, siempre dieron lo mejor de sí a sus alumnos, y, a excepción de ese director que nos pusieron en 1973 -que nunca supo el lema de Champagnat, "Para educar hay que amar"- todos los curas fueron de grata recordación.

El 18 de abril de 1999, S.S. Juan Pablo II elevó al beato a los altares (canonización que le llaman), desde donde seguramente San Marcelino velará por nosotros y permanecerá hasta el fin de los tiempos.

Javier Lishner
Santa Clara, California
6 de junio de 2008

2 comments:

Guillermo said...

Te salió el corazón Marista.

Supongo que al referirte a los sectarios o fanáticos no te estás refiriendo a algún grupo religioso que tenemos en común en nuestra historia...

Quiero pasarte una foto pero no sé cómo colgarla.

Avísame.

Saludos

Willy
guillermoackermann@gmail.com

Javier Lishner said...

jajaja... Cómo tendrás la conciencia mi querido Guillermo.

En cuanto a la foto, puedes enviarla a ajlishner en yahoo punto com. Se agradece de antemano.

Un abrazo,

JL