Lo de Soda Stereo hace veinte años en el Perú fue una locura. Me felicito de haber estado en mis cabales cuando esa fiebre, promovida por algunas radiomemisoras locales, sucedió. Lo de Soda en Lima, ahora, movilizará a gente de muchos lugares de la República, no tengo la menor duda. Son 48 mil almas que llenarán el Estadio Nacional de la capital peruana el próximo 8 de diciembre.
Soda Stereo listo para Me Verás Volver, gira que se inicia mañana.
Y es que, a pesar de haber tocado a Soda Stereo en la radio y asistido a uno de sus conciertos de 1986, el grupo nunca llamó mi atención, como sí a otros de mis colegas y a decenas de miles de fans. Sería porque no hacía mucho tiempo que había visto a Queen, Yes, AC/DC y Iron Maiden. No sé. O, porque estaba tan imbuido en lo del "rock nacional" con Perú Rock. Pero, de una u otra forma, nunca me identifiqué con el grupo.
Debo haber sido el único que, en su defecto, prefería oír una canción de Nito Mestre, a quien me había tocado presentar en vivo, un año antes, en la Universidad de Lima. Es más, me tocó hacer parte de la gestión para que regresara al año siguiente, donde volví a compartir la actuación del cantautor argentino, al lado de Sammy Sadovnik.
[LA INVASIÓN] En Perú, lo que pasó hace dos décadas se llamó "invasión argentina". Y creo que fui uno de los testigos directos de ello mientras estuve en el Departamento de Programación de Radio Panamericana. Desde el día que empezamos tocando una canción de Charly García, de quien no muchos sabían que era el ex integrante del tradicional dúo Sui Generis (el cual formó justamente con Nito Mestre), decía, desde ese día, la "invasión" había iniciado su marcha.
Roberto Cirigliano llegó por primera vez a la oficina de Radio Panamericana con un disco 45 bajo el brazo. Se presentó como el manager de un nuevo trío llamado G.I.T. y nos regaló "La calle es su lugar" y su respectiva nota de prensa. Venía por tierra desde Ecuador, en donde había estado haciendo la misma labor promocional. G.I.T. estaba integrado por experimentados músicos de la movida rockera gaucha. Ellos eran Pablo Guyot, Willy Iturri y Alfredo Toth. Pablo y Willy habían estado en Banana, y, Alfredo, tenía un largo historial desde Los Gatos Salvajes (conocidos posteriormente como Los Gatos).
Antes del fenómeno Soda, y casi simultáneamente con G.I.T., la radio comenzó a tocar a algunos rockeros que cantaban en español y que, por esas cosas de la vida, llegaban del Gran Buenos Aires. Entre ellos, principalmente, Virus, Los Abuelos de la Nada y Miguel Mateos & Zas. Charly, ya estaba adentro. Un poco más tarde, otros, como Enanitos Verdes, Los Twist, La Torre y eso que se llamó Instrucción Cívica (y que me soplé entrevistando), tuvieron también su oportunidad. Cirigliano trabajaría más tarde con varios más. Soda Stereo y Enanitos Verdes, fueron dos de ellos.
[SODA STEREO] Bajo el manto del guitarrista y cantante Gustavo Cerati, el bajista Zeta Bosio, y, el baterista Charly Alberti, Soda Stereo se formó en 1982. Como quiera que la movida rockera argentina se había iniciado veinte años antes, para cualquier nuevo artista o grupo era difícil hacerse de un nombre. Con una música bien elaborada y sus letras a veces incongruentes, Soda Stereo lo hizo posible.
Su primer disco fue lanzado por la CBS en 1984. Fue producido por Federico Moura, el mago de Virus. En Lima, y en buena parte de las ciudades del interior, sonaron hasta el cansancio, "¿Por qué no puedo ser del jet set?", "Sobredosis de TV", "Te hacen falta vitaminas", "Tele-K" y "Mi novia tiene biceps". O sea, ni Bruce Springsteen ni Rio habían tenido la suerte de que se les tocaran cinco temas de un solo disco. Radialmente, fue un boom.Y no fue muy difícil suponer que la mira de los que hacían espectáculos en el Perú, comenzaría a virar rápidamente hacia el sur del continente. Pero, mientras eso sucedía, desde el sur del continente, llegaba una nueva placa llamada Nada Personal. Y en la radio, rápidamente también, comenzaron a escucharse, "Cuando pase el temblor", "Si no fuera por..." y "Nada Personal".
Y como si esos dos polifónicos misiles no hubieran sido suficientes, Soda Stereo lanzó otro en 1986. Signos, que fue su título, a diferencia de los dos anteriores, estuvo inmerso dentro de la corriente pop. "Prófugos", "Signos" pero, sobre todo, "Persiana Americana", catapultaron al grupo que, para ese entonces, estaba más que preparado para soportar la ola. Y la ola aconteció.
[GRACIAS LIMA] En noviembre de 1986 Soda Stereo llegó al Perú por primera vez y revolucionó el mercado. Sus ventas fueron enormes y sus (tres) presentaciones en el Auditorio Amauta, inolvidables. Aquella vez escuché gritos, chillidos, berridos y hasta gemidos. Vi llantos, desmayos e innumerables besos volados. Histeria colectiva creo que le llaman. Fue, verdaderamente, una locura solo comparada a la de los Beatles en el Shea Stadium.
A pesar de que por esos días quien suscribe ya no pertenecía a Radio Panamericana -la emisora que organizó la histeria-, tuve la oportunidad de ingresar al auditorio con todas las de la ley, por una gentil deferencia de sus ejecutivos, y de mis amigos disc jockeys y operadores. Lo mismo sucedió tiempo después cuando llegó Indochina, el grupo francés que también repletó el lugar.
Pasada la locura, Soda Stereo le agregó a su biografía la incorporación de Carlos Alomar en la producción, grabaciones en Nueva York, y temas como "Picnic en el 4B", "En la ciudad de la furia" y "De música ligera". Relatos, giras, más grabaciones y discos, y una fructífera década, comenzaría a acabar en mayo de 1997. El primero de ese mes, problemas entre sus miembros y, lo de siempre, divergencias musicales, terminaron por agotar al mito. Se anunció públicamente el fin de Soda Stereo.
Alberti, Bosio y Cerati, como hace veinte años.
El 20 de septiembre, la hinchada llenó el deportivísimo Monumental de River para despedir a Soda Stereo. Y Soda dijo adiós, y colgó los chimpunes al igual que -solo un mes después-, lo haría, en el mismo lugar, Diego Armando Maradona, vistiendo la camiseta del Boca. Argentina, en muy cortito tiempo, había despedido a dos de sus mejores embajadores. Desgraciadamente, ni Federico Moura ni Roberto Cirigliano (con quien nos jugamos buenos partidos de fulbito), pudieron estar ahí para aplaudir.
[ME VERÁS VOLVER] La gira del reencuentro se inicia mañana en el mismo lugar en donde hace diez años dijeron adiós. Y de ahí vuelven a subir para reconquistar el terreno que, por una década, se lo prestaron a otros.
Me Verás Volver es el nombre del proyecto que los llevará por Chile, Ecuador, México, Colombia, Panamá, Venezuela, Estados Unidos, y Perú, lugar desde donde tomarán el vuelo a su tierra natal para volver a decir adiós. Esta vez, en el mundialista Chateau Carreras de Córdoba, en donde hace casi treinta años, durante el Mundial de 1978, unos peruanos de apellidos, Velásquez, Cueto y Cubillas, dieron gala de fútbol al mundo entero. Y Diego Armando, los veía por televisión.
Gustavo, Charly y Zeta, ya decidieron que luego de esta experiencia, cerrarán nuevamente la persiana.
Javier Lishner
Santa Clara, California
18 de octubre de 2007
PD: En Lima, se acaba de anunciar una segunda presentación para el 9 de diciembre en el mismo Estadio Nacional para 48 mil espectadores. La información confirmada por varios de nuestros amigos lectores aún no ha sido puesta en la página oficial de Soda Stereo.















