Friday, November 20, 2009

LLENA TU CABEZA DE ROCK

La frustración es sinónimo de chasco, desengaño, revés. Es lo estrictamente opuesto a ilusión; aquello con lo que entre más joven se es, con más ganas se anhela. Eso fue precisamente lo que nos sucedió en enero de 1981, cuando aún teníamos anhelos y ganas. Era tarde y, como era costumbre, nos encontrábamos en la radio. Seríamos unos cinco o seis empezando el fin de semana en la sala de operaciones de la FM de Radio Miraflores. Que recuerde, entre ellos, estábamos Jorge Henderson, Jorge Muñiz, Sammy Sadovnik y quien suscribe. Entonces alguien llamó por teléfono haciendo saber que Mick Jagger había arribado a Lima y se encontraba hospedado en el hotel Country Club de San Isidro. Nos miramos las caras.


Yo, que conocía un poco de la trayectoria de la banda, no lo creí. Si bien es cierto que Jagger se encontraba en el Perú participando en el rodaje de Fizcarraldo en Iquitos, las llamadas que recibíamos en la radio no siempre eran del todo confiables. Y muchas que parecían, resultaban siendo un fiasco. Entonces surgió la pregunta, ¿y quién va a ir? Nadie contestó. Y el que más debió decir que sí, se quedó callado. Fue cuando Jorge Henderson, que, por esos días conducía con éxito un programa llamado Mundo Musical Iberoamericano [que fue la semilla del posterior Enhorabuena] intervino a viva voz: "Si fuera Julio Iglesias, yo ya estaría allí...". Esas fueron las mágicas ocho palabras que prácticamente nos empujaron a tomar nuestras cosas y marcharnos con rumbo a la cuadra 5 de Los Eucaliptos. Les tocó a Sammy Sadovnik y a quien suscribe la tarea de ir en búsqueda de lo desconocido: el líder y vocalista principal de los Rolling Stones.

Nuestro arribo fue casi preciso. Como quiera que antes de llegar a su puerta principal, el hotel tiene una larga entrada rodeada de bien cuidados jardines, nos tocó seguir educadamente el camino. Fue cuando Sammy irrumpió diciendo: "Ese es Mick Jagger". Ese -que iba a escasos metros delante nuestro- iba acompañado de una despampanante mujer y otro flaco más rubio que él. Los tres terminaron pasando por la puerta principal del tradicional hotel. A los pocos segundos nos tocó hacer lo propio a nosotros. Y allí, en el lobby, sucedió el encuentro.

Estrechándoles la mano nos presentamos y fue cuando el rubio intervino. ¿De Radio Miraflores?, preguntó en español. "Sí, trabajamos en Radio Miraflores y nos gustaría hacerle una entrevista a Mick", respondimos con regular intensidad. "Yo soy amigo de Buby Palma", contestó el rubio, mientras Jagger y la modelo miraban la escena. Buby Palma era el director gerente de nuestra emisora. La modelo terminó siendo la hermosa Susy Dyson y, el rubio, Peter Koecklin, hermano de Jorge, el destacado automovilista peruano. De haberlo sabido hubiera tenido tema de conversación. Hacía menos de un mes que -al lado de mis colegas Johnny López, Hugo Salazar y Quique Cano-Alva, y nuestras respectivas parejas- había pasado el año nuevo en la Hacienda Villa con el grupo Change, a quienes Koecklin había llevado de los Estados Unidos. Fue también él quien alguna vez, a principios de la década anterior, llevó a Santana a Lima para presentarlo en el estadio de la Universidad de San Marcos...

Hotel Country Club, lugar del encuentro con Jagger.

Tras unas breves palabras con Mick, el empresario peruano nos invitó a que regresáramos el domingo para la cita con Jagger. Era viernes. Sammy y yo, que no llegábamos ni a los veinte años (Sammy, un par de años menos que yo), nos despedimos y salimos. Sammy se fue a su hogar, que, al igual que el mío, quedaba a un par de cuadras. En tanto, me tocó a mí enrumbar de vuelta a la radio para presentar mi nocturno programa que se iniciaba a las nueve, inmediatamente después de La Hora Pirata de Gerardo Manuel. Aún emocionado, lo comencé con "Emotional Rescue". Pero antes de despedirnos le había comentado a Sammy que intuía que Mick podía irse antes del domingo. Cosas de la inexperiencia. "Seguramente mañana se toma un avión a Los Angeles o Europa y no nos atiende...", le dije. "Mejor volvamos mañana a primera hora". Y, así, convenimos en encontrarnos a las ocho de la mañana del sábado.

A las ocho de la mañana del sábado, nos encontramos en el hotel con cámara de fotos y grabadora en mano. Preguntamos en recepción por la habitación de Mick Jagger y, sin mayor inconveniente, obtuvimos la información. Hay que agregar que el terrorismo aún no era problema (ni para el gobierno de turno y menos para nosotros los jóvenes). En mi mediocre inglés, llamé a la habitación preguntando por Mick. Me contestó el propio cantante. La paradoja fue que mientras yo hacía esfuerzos para que me entendiera que queríamos hacerle la entrevista para Miraflores radio station, Jagger contestó en un clarísimo español: "No quiero". Mientras yo seguía intentando otras formas para que me dijera que "sí", el artista se mantuvo en sus dos claras palabras. Al no tener opción viable, le pasé el fono a Sammy como para mantener viva la esperanza. Pero el popular juvenil disc jockey -ahora narrador deportivo de Telemundo- obtuvo el mismo sonsonete: "No quiero... ¡no quiero!".

Con la grabadora y la cámara de fotos, esperamos un rato en una de las mesas que el hotel, no sé si hasta ahora, tenía en las afueras. Al ver que no pasaba nada, semi decepcionados, nos marchamos. Muy pocos días después, el empresario y amigo de Jagger, llegó a la radio. Como quiera que ya lo había conocido le comenté del asunto. Recuerdo que me dijo algo así: "Yo les dije que fueran el domingo y ustedes fueron el sábado en la mañana cuando Mick acababa de llegar de una fiesta...". En efecto, Mick dio una o dos breves entrevistas aquel domingo (creo que una fue a Radio Doble 9). Como dirían mis amigos mexicanos, "la regamos". Fue culpa de la vehemencia y la poca experiencia.

Con el asesinato de Lennon el mes anterior, y con una entrevista a Jagger que se nos fue de las manos, anduve un poco decepcionado. Pero me quedé pensando que, por lo menos ese sábado, luego de su juerga limeña, Mick nos habría tenido en cuenta. Posiblemente mientras andaba dando botes en su cama.

Javier Lishner
Santa Clara, California
20 de noviembre de 2009

NOTA RELACIONADA:
- LLENA TU CABEZA DE PISCO


16 comments:

Javier Moreno-Pollarolo said...

Esa frase de Jorge Henderson fue inspiracional, motivadora... toda una arenga. "Si fuera Julio Iglesias yo ya estaría ahí". Qué buena, ah.

Eagle said...

"Eso fue precisamente lo que nos sucedió en enero de 1981, cuando teniamos anhelos y ganas"...hmmm, ¿qué pasa Javier? síntomas de la "sejuela"?..se jue la juventud..:)

un abrazo

Duda said...

Supomgo que el de la foto eres tu Javier. la naturaleza es sabia y te cambio el cabello por rock

Luis Guadalupe said...

Hola Javier. Claro que recuerdo cuando una vez me contaste esta experiencia, y cómo por la falta de cancha y el exceso de "previsión", se les fue la que hubiera sido una de las mejores experiencias de su vida.

Buena la frase de Jorge Henderson, je je.

Un gran abrazo, maestrazo y gracias por compartir esta experiencia con los visitantes de tu blog.

LUCHO

Javier Lishner said...

Hola Javier:

En efecto, sabia y motivadora frase. Así fue tal y como la dijo. Jorge fue siempre un gran ejemplo de comunicador.

Ya vi un par de fotos de tu chamba en Las Vegas. Me ha provocado ir.

Un abrazo,

JL

Javier Lishner said...

Mi querido Angel:

Quién que llegue a los 50 puede creer que todavía es joven. Que se sienta es otra cosa. Juventud divino tesoro. La adultez tiene otros encantos.

Un abrazo,

JL

Javier Lishner said...

Hola Duda:

No, es Mick. A mi me dicen bocón pero el es.

Por eso de que la naturaleza es sabia, es que algunos se aprovechan y le llaman dios.

Saludos,

JL

Javier Lishner said...

Hola Lucho:

Supongo que eres uno de los que debe haber escuchado la historia más de una vez. Es que es una de esas anécdotas que no suceden todos los días. La frase de Jorge fue contundente. No más...

Gracias a tí por visitar el blog y dejar tu comentario.

Un abrazo,

JL

Anonymous said...

Leyendo el recuerdo me viene a la memoria la voz de Jagger del otro lado, lo imagino en una suite oscura, estropeado, ronco, transnochado y con nulas ganas de contestar el aparato. No estamos seguros si Mick nos hubiera dado la entrevista el domingo como nos dijo PK, pero aquellas ganas, inexperiencia y deseos de lograr el objetivo creo que nos formaron como para hacer realidad otras cosas en esta carrera y obviamente aquella frase de Jorge Henderson fueron el empuje perfecto como para intentarlo. Alguna vez mi querido Javier nos dijeron "son demasiado apasionados" y creo que es verdad, hasta ahora y ya no con músicos, cantantes o artistas pero si con técnicos, dirigentes o futbolistas mantenemos viva la misma llama de lograr las cosas, aunque a veces estas no sucedan por esa misma "precipitud" como dice un colega colombiano. Abrazos,
Sammy

Javier Lishner said...

Hola Sammy:

Creo que cumplimos con la labor. Como muy bien dices, fue parte del proceso de aprendizaje que nos llevó a hacer otras cosas en nuestras respectivas carreras. Yo estoy feliz con lo que soy ahora y no quisiera cambiar nada de mi pasado... al menos eso quiero creer... jajaja.

Un abrazo,

El Apasionado

Luis said...

Por lo menos lo intentaron,a pesar que mucha gente diga que esa frase es la tipica escusa de un fracazo,pero a muchos nos ha pasado lo mismo eb nuestras diferentes actividades diarias.En su caso llegaron a conversar por telefono,y hay que agrgar que se ganaron con el estado post-juerguistico de Jagger.Cuando mencionaste que estba acompañado por un mujer en la entrada del hotel,junto a un gringo pense por un momento que era M.Pardo(la del caramelo)pero falsa alarma.Javier los Stones y Jagger tienen cuerda para rato(asi parece)asi que quien abe si ese encuentro se lleve a cabo en el momento que menos pienses,aunque hoy la situacion es muy diferente .
Luis de jesus maria

Anonymous said...

"El apasionado"???? No era Javier "el dulce" como te decían los amigos de Teleguia ????
Saludos de POP
Sammy

Javier Lishner said...

Hola Luis:

No, no era Monique. Era la bella Susy Dyson, quien -de espaldas- fue reconocida por Sammy (¡qué buen ojo!). En cuanto a la entrevista, como le comentaba a mi amigo Javier Vásquez, como que ya la cosa es diferente. Mick no es el mismo de hace 25 años. Hoy él es como una corporación. Ya no es el tipo sencillo que podía caminar por las calles limeñas sin seguridad... Hoy tiene todo planificado y no aceptaría una entrevista así porque sí. Además, sus respuestas no serían tan espontáneas como antaño. Todo está medido y controlado. En fin.

En cuanto a lo del fracaso, tienes razón. Pero estas historias las cuento porque son verdad, no porque hubieran sido un triunfo de mi carrera. No. Pero como bien señaló Sammy hace unos días, nos sirvieron para lograr otras metas.

Un fuerte abrazo,

JL

Javier Lishner said...

Claro, Sammy. La revista del "¡se agota rápido!" me llamaba así, como a Julio Simeón de Los Shapis.

Pero esta vez solo quise utilizar el recuerdo de cuando alguien nos dijo: "son demasiado apasionados". Lo que no recuerdo es quién fue... Porque tuvo mucha razón.

Un abrazo y Arriba Alianza,

JL

Anonymous said...

Creo que cuando nos dijeron eso de "apasionados" nos molestó y hasta me parece nos incomodó y mucho. Hoy varios años después y recordando aquel comentario de la Sra. creo que fue un elogio a lo que tantas veces tratamos de proyectar desde las cabinas de Alcanfores o Mariano Carranza.
Sammy

Javier Lishner said...

Apasionado y a mucha honra... jaja.

Saludos Sadovnik. Happy Thanksgiving!

JL