SAN VALENTÍN: Nos seguimos poniendo románticos
Javier Lishner
Santa Clara, California
13 de febrero de 2010
Sencillo, amante de la buena música y la tecnología. Encontró aquí un espacio para compartir experiencias que algún día formaron parte de su vida, dentro y fuera de los medios de comunicación. Y algunas cosas más... Welcome back my friends to my blog that never ends, I'm so glad you could attend. Come inside! Come inside!
En Dublin, mucho antes que Bono y sus camaradas tuvieran idea de lo que les depararía el futuro, hubo un grupo de jóvenes que, en 1969, decidieron unir sus sueños y respectivos talentos, y bautizar a Thin Lizzy. Eso sí, antes que ellos, en esa misma ciudad europea, hubo otra banda que fue como el núcleo del recién germinado proyecto. Se llamó Them (los creadores de "Gloria"). Su vocalista, Van Morrison, no solo era músico sino un exquisito poeta.
Clásica formación: Downey, Robertson, Lynott, Gorham.
De Them, llegaron Eric Wrixon y Eric Bell, teclista y guitarrista, respectivamente. Al otro lado, en un combo que se hacía llamar Skid Row (sin relación al futuro grupo de Sebastian Bach), estaba el otro cincuenta por ciento: el bajista Phil Lynott y el batero Brian Downey. Así, los cuatro ingresaron a los estudios para grabar "The Farmer", su primer intento en pos de un nombre en los predios del rock and roll. El tema tuvo poca acogida.
En 1971, Thin Lizzy lanzó su álbum autotitulado, del que no sobresalió ninguna canción, aunque sí su bajista y cantante, un inglés nacido en West Bromwich, a pocos minutos de Birmingham. Su nombre era Philip Lynott y participó en todas las composiciones del disco. Para ese entonces, Wrixon ya había partido y el grupo, de la noche a la mañana, se convirtió en trío. En marzo del siguiente año, con la misma formación, lanzaron Shades of a Blue Orphanage.
Entre el segundo y tercer álbum, Vagabonds Of The Western World, Thin Lizzy había grabado "Whiskey In A Jar", que luego de llegar al Top 10 inglés, se convertiría en uno de sus clásicos temas. En realidad, no fue tan suyo pues fue un arreglo de una tradicional canción irlandesa. Para ese entonces, Lynott ya había tomado el control total del grupo. Por su lado, en 1974, Bell decidió abandonar el puesto, dejando a la banda, como se dice, a media carrera. Su inmediato reemplazo fue el guitarrista Gary Moore, otro de los ex-compañeros de Phil en Skid Row. Moore duró muy poco. Pero la historia de Lizzy siguió en ascenso. Y creció más el día que llegaron dos destacados músicos llamados Scott Gorham y Brian Robertson.
"The Boys Are Back In Town".
Con Lynott, Downey, Gorham y Robertson, Thin Lizzy grabó Nightlife. El disco incluyó "Philomena", en claro homenaje a la madre del bajista cuyo nombre era ese, y "Still in Love With You", que contó con la colaboración de Frankie Miller en voces y de Gary Moore en guitarra. Pero no fue hasta el lanzamiento de Fighting, en septiembre del 75, cuando Lizzy, con Gorham y Robertson, logra su clásico sonido de las dos guitarras. Paradójicamente, otra vez un tema ajeno, "Rosalie", los puso nuevamente en vitrina. En aquella canción de Bob Seger, un colega del grupo Family, Roger Chapman, colabora en las voces, e Ian McLagan de Faces les da la mano en "Silver Dollar". Ese mismo año realizan una gira con Bachman, Turner Overdrive, quienes andaban disfrutando de sus quince minutos de fama.
Grabado en los estudios Ramport de Londres, se publica Jailbreak, su sexto disco y el que los lleva a cruzar el Atlántico con dos de sus composiciones: "Jailbreak" y "The Boys Are Back in Town" [video]. Ese también incluyó "Cowboy Song" y "Emerald", escrita por los cuatro miembros. El mismo año, 1976, el bajista y cantante cae en cama con hepatitis, y la banda lanza Johnny The Fox, grabado en agosto. De aquel se recuerda "Don't Believe a Word" y "Johnny the Fox Meets Jimmy the Weed". En esa placa colaboró Phil Collins. La gira del disco tuvo un inconveniente cuando Brian Robertson se accidentó una mano. De inmediato la banda llamó a Gary Moore para cubrir temporalmente el puesto. A principios del año siguiente, Thin Lizzy aparece en Estados Unidos de gira con Queen.
"The Farmer", primer disco en 1970.
Bad Reputation, el disco de 1977, trajo a un nuevo nombre a sus predios. Era el de Tony Visconti, renombrado productor, músico, y también cantante. A pesar de la participación de Robertson en un par de canciones, la portada del disco mostró solo a tres integrantes: Lynott, Gorham y Downey. Ahí también los acompañó John Anthony Helliwell, el saxofonista que ya movía sus dedos en Supertramp. Por esos días la banda inglesa de [Rick] Davies y [Roger] Hodgson, había lanzado Even in the Quietest Moments.
En 1978 se publicó Live and Dangerous, y, un año después, Black Rose: A Rock Legend. Recién es aquí cuando Gary Moore los acompaña como parte del grupo. La fórmula con Visconti como productor continuó, y tuvieron -entre París y Londres- a dos invitados en los estudios. Ellos fueron, Jimmy Bain, quien acababa de dejar el puesto de bajista en Rainbow, y Huey Lewis, un californiano que iría a tener popularidad en la siguiente década con canciones como "Do You Believe in Love" y "The Power Of Love".
Anuncio original del disco Jailbreak.
Midge Ure, de Ultravox, también pasó por Thin Lizzy. El músico y compositor escocés fue reclutado para realizar la gira del 79 en reemplazo de Gary Moore, quien fue separado del grupo, según cuentan, porque perdió el vuelo de un avión. En octubre de 1980, oficialmente con Snowy White, se edita Chinatown. White era un prolífico guitarrista que había tocado como apoyo para Pink Floyd. La gira del siguiente año presentó a Darren Wharton en teclados. Y, aunque no era novedad, la dependencia de Lynott con las drogas y el alcohol, iba tomando cuerpo. Y la gira no fue muy bien recibida.
Renegade fue el siguiente disco, que incluyó a Wharton como miembro permanente de Lizzy. La placa fue pobre y la situación del bajista-cantante peor. En 1980 había grabado Solo In Soho, su primera obra solista, y, dos años después, The Philip Lynott Album.
Con el escaso éxito de Renegade, Snowy White abandonó el barco y fue ahí cuando llegó John Sykes. En 1982, con Sykes, grabaron Thunder and Lightning, décimo segundo y último disco en estudio, antes de realizar la gira de despedida. Su última función en el Reino Unido fue en el Festival de Reading en agosto del 83. Al mes siguiente, en Nuremberg, Thin Lizzy cerraba el telón.
Estatua de bronce de Lynott en Harry Street, Dublin.
Lynott intentó una y otra vez salir del lugar en que se encontraba. En 1984, formó Grand Slam sin éxito y no llegó a terminar ningún otro disco solista. El 25 de diciembre del 86 fue encontrado desvanecido en su residencia de Richmond. Fue llevado por su ex-esposa a una clínica y de allí a un hospital en Salisbury. Ese sería su último viaje. El 4 de enero, a los 36 años, dejaba de existir teniendo a su lado a Philomena, su madre irlandesa.
Javier Lishner
Santa Clara, California
17 de marzo de 2008

- Para muchos ha sido una sorpresa el ingreso de ustedes al dial radial de Lima. ¿Desde cuándo están en el negocio?
- No somos nuevos, hacemos radio desde 1989. Ese año Higinio Capuñay, que estaba dedicado a la industria gráfica, compró Radio Universal en Monsefú y desde ahí comenzó a adquirir nuevas frecuencias en todo el país. En 1997 fundó radio Karibeña y han utilizado esta marca en varias ciudades del país, lidera la sintonía en Arequipa, Chiclayo, Tacna, Huancayo e Iquitos .
- ¿A qué se deben sus resultados en provincias?
- Higinio manejó el negocio de las telecomunicaciones de una manera sui géneris. Las 45 emisoras que tenía en todo el país se manejaron con una programación local. Lo que se difundía en Radio Karibeña de Tumbes era distinto a lo de Karibeña de Piura, Arequipa, Iquitos y Tacna. Eso, a diferencia de las radios de Lima, que transmitían una misma señal para todo el país.
- ¿Este tipo de operación no les significó costos altos?
- Definitivamente, pero el beneficio de tener programación local en cada ciudad nos ha generado mayor publicidad y mayor sintonía, según los estudios.
- Si tenían establecido un gran nicho en provincias, ¿qué tan necesario era ingresar a Lima?
- Pese a que el mercado publicitario ha crecido mucho en provincias, Lima es el 40% del mercado publicitario del país. Estar en Lima era algo que estábamos buscando hace mucho tiempo.
- El desembarco de ustedes en Lima lo hicieron comprando Radio A y Radio Z al grupo Láinez. ¿Cuánto les costó adquirir ambas estaciones?
- (Lo piensa) En el mercado se conoce cuánto vale una frecuencia. No puedo dar detalles de lo que nos han costado estas dos cadenas porque estamos terminando la operación y hay términos de confidencialidad que debemos respetar. Pero tomamos posesión de las frecuencias el 28 de febrero del 2009.
- ¿Cómo han integrado estas dos emisoras a sus operaciones? ¿Siguieron con la programación local en provincias?
- Si, el 50% de la programación sigue siendo local y el otro 50%, sale vía satélite desde Lima. Las horas de acogida más fuertes de provincias se mantienen con programación local.
- ¿Son muy distintos los gustos del segmento popular de Lima y de provincias?
- De todas maneras, hay artistas que abarcan todo el país, como hay los que empiezan en una provincia o una región y después llegan a Lima.
- Ustedes tienen solo dos estaciones en Lima. ¿Cuál será la estrategia para competir con corporaciones que tienen seis o siete estaciones en la capital?
- Los dueños anteriores de estas radios no podían competir porque solo tenían dos emisoras. Cuando una corporación sale a vender publicidad y tiene seis estaciones logra colocar publicidad para tres o cuatro y las otras las da como bonificación. Nosotros estamos bonificando con nuestras radios en provincias y con los eventos donde también colocamos publicidad.
- ¿Cuáles eventos?
- Tenemos una empresa que se llama Cumbia VIP que hace eventos. Intentamos que la gente se identifique más con la radio cuando llegamos a hacer conciertos en ciudades con artistas renombrados y multitudinarios. Nosotros lo hacemos como soporte, no significa que perdamos dinero. Ganamos, pero la idea principal es que la radio tenga presencia física.
- ¿Cuánto les cuesta contratar a estos artistas?
- Un artista de cumbia como Tony Rosado cuesta unos S/.35.000 por evento; los hermanos Yaipén, unos S/.45.000. En el lanzamiento de Radio Karibeña en Lima (el 2009) tuvimos 15 grupos. Ahí, sin embargo, tuvimos que negociar precios porque si no perdíamos.
- ¿La representación de artistas acaso no es un filón de negocios para ustedes?
- No representamos artistas. No es nuestro negocio.
- ¿Por qué decidieron desaparecer a Zeta Rock & Pop y cambiarla por La Kalle, cuando esta última va a un público muy parecido al de La Karibeña?
- En La Kalle tocamos una cumbia por hora. Tiene reggaetón, latin salsa, merengue y apunta a un mercado más masivo. Sacar a Zeta del aire fue una decisión difícil, sobre todo porque entre febrero y diciembre del 2009 nos esforzamos para que subiera su sintonía. Pasamos de 9.000 oyentes a 32.000. Además, le dimos fuerza, auspiciando eventos como el de Kiss y Depeche Mode; pero tuvimos que sacarla por cuestiones comerciales.
- ¿Por qué?
- Por dos grandes razones. La primera es que, pese a que nos pudo ir bien con Zeta, esta propuesta tenía un techo, y segundo, porque cuando salíamos a vender Karibeña, que es más masiva, no podíamos hacerlo junto a Zeta. Son dos públicos-objetivos distintos y abismales. Nosotros ya teníamos el proyecto de lanzar una radio juvenil, que era el proyecto de La Kalle. Ya habíamos tomado la decisión de sacarla en el verano, solo faltaba la estación; al no conseguirla, el directorio tomó la decisión de hacerlo vía la frecuencia de Zeta.
- ¿Cuándo lo hicieron?
- Cambiamos el formato el 29 de diciembre a las 8 de la noche. Para mí fue un día horrible, pero estos son negocios. Los oyentes tienen mi promesa de que Zeta va a regresar al dial. De eso estoy convencido.
- ¿No están canibalizando el segmento popular con dos emisoras que apuntan al mismo público? Además, hay varias emisoras de otros grupos que ya están en este segmento.
- Hace muchos años estamos con la idea de ingresar a Lima y no se ha dado la oportunidad. Estábamos a punto de hacerlo en el 2007, pero las radios de Lima empezaron a programar cumbia y aparecieron emisoras especializadas en este ritmo. Pero es seguro que en un momento estas cambiarán de estilo. No son como Karibeña, que nació cumbiambera y va a morir cumbiambera. Por eso, al venir a Lima estamos tomando la parte que nos corresponde.
- ¿Identificar su mejor emisora con un ritmo no la hace vulnerable? ¿No teme que al caer la cumbia pueda tambalear su negocio?
- El tema de la cumbia se ha saturado en Lima porque hay tres radios. La cumbia siempre ha tenido un mercado, lo que pasa es que cuando llega a Lima revienta y se comienza a escuchar en todos lados y el mercado se triplica, pero esto va a regresar a su cauce normal. Cuando esto pase, las otras radios van a cambiar de giro.
- ¿Qué proyectos tienen?
- Seguir creciendo y la única manera de hacerlo es adquiriendo más emisoras.
- ¿Están en tratativas?
- Siempre, pero también sé que los demás grupos las tienen, pese a que las emisoras cada vez están más caras.
Personalmente quiero agradecer a Alfredo Olaya, uno de nuestros lectores, por comentarnos sobre esta entrevista publicada hoy en el diario El Comercio de Lima. Gracias Alfredo.
Javier Lishner
Santa Clara, California
8 de febrero de 2010
Liliana al lado de Enrique Llamosas en 2003. Homenaje a Diana en Radio Miraflores. (FOTO: Luis Guadalupe).
Barry White en Lima. Hacienda Villa. 1977. (ARCHIVO: arkivperu.com)
Elvis Presley, su Rolls-Royce y las columnas de Graceland.
The machine of a dream
Such a clean machine
With the pistons a pumpin'
And the hub caps all gleam
James Dean dándose un tiempo para lavar su Porsche.
When I'm holding your wheel
All I hear is your gear
When my hands on your grease gun
Oh it's like a disease son
Tom Jones, delante de su famoso Rolls-Royce Phantom 6.
I'm in love with my car
Gotta feel for my automobile
Get a grip on my boy racer rollbar
Such a thrill when your radials squeal
John Lennon al lado de su Rolls-Royce Phantom V el que le fue entregado en junio del 65.
Told my girl I'll have to forget her
Rather buy me a new carburetor
So she made tracks sayin'
This is the end now
Cars dont talk back
They're just four wheeled friends now
Keith Richards apoyado en su Bentley S3 Continental, que compró con el dinerito que le tocó por "Satisfaction".
When I'm holdin your wheel
All I hear is your gear
When I'm cruisin' in overdrive
Don't have to listen to no run of the mill talk jive
Edson Arantes do Nascimento con su Mercedes Benz, cuando los jugadores de fútbol eran educados y respetuosos.
I'm in love with my car
Gotta feel for my automobile
I'm in love with my car
String back gloves in my automolove.
Janis, la cantante texana de "Mercedes Benz", trepada sobre su colorido Porsche 356 convertible adquirido en 1968.
Hubo más artistas y músicos que tuvieron una relación muy cercana con sus automóviles. Uno de ellos, por ejemplo, fue Sammy Davis Jr. con su Rolls-Royce. Cozy Powell, quien fue baterista de tantos como Jeff Beck, Michael Schenker, Brian May, Rainbow y Whitesnake, era aficionado a las máquinas y murió en su ley. Fue cerca de Bristol, cuando iba al volante de su Saab 9000.
Anónimo en un atardecer californiano.
Pero, de todas las historias que hemos leído, ninguna como la de Keith Moon. The Who es un grupo que se ha caracterizado por tantas leyendas en sus más de cuatro décadas. Una de ellas dice que su baterista, el loquito Keith Moon, se metió -con Rolls-Royce y todo- a la piscina del hotel en el que el grupo se encontraba hospedado, en Flint, Michigan. Era un Holiday Inn. Aunque hay otras versiones del acontecimiento (sucedido el día que el muchacho cumplía 21 años), por ahora nos quedamos con ésta. Como leyenda, claro está. Entre los carros que tuvo, hubo otro, el AC 428 Frua, que antes perteneció a John Bonham, su colega de Led Zeppelin.
Pero nadie le hizo mejor tributo a los automóviles que el grupo que Ric Ocasek y Benjamin Orr formaron en Boston en 1976, y que llamaron The Cars. Gary Numan, el músico inglés de Hammersmith, West London, fue otro que los homenajeó en 1980 con la composición, "Cars". Y hay mucho más en esa compenetración entre los artistas y las cuatro ruedas.
Javier Lishner
Santa Clara, California
6 de marzo de 2008
