Sunday, November 25, 2007

LA TINA QUE HA DE VOLVER

Hace unos días, visitando una tienda, escuché un tema que inmediatamente llamó mi atención. De aquellos que ni siquiera se acercan a las locuras a las que se referían en casa, cuando inocentemente empezaba a descubrir el rock and roll. Nada parecido a lo hecho por Uriah Heep, Kin Ping Meh, Jethro Tull o Emerson, Lake & Palmer. Ni siquiera a los admirados Tigres del Norte.

Una niña, de la mano de su madre, intentaba tararear la melodía. Era "River Deep, Mountain High", acreditada a Ike & Tina Turner, a pesar de que Ike no participó en ella por el trato que hicieron Ike y Tina, con el productor Phil Spector, uno de los compositores del tema. A Ike Turner le gustaba mucho meter la mano, cosa que Spector no aceptó, al menos, para esta canción (su favorita).

En 2006, Tina a sus 67 en el Festival de Cannes.

Cuando George Harrison dijo que, de principio a fin "River Deep, Mountain High" era perfecta, el beatle solo estaba diciendo la pura verdad. Y la cantante, tuvo mucho qué ver en eso.

No recuerdo qué año sería pero, en las listas semanales de la otrora Radio Atalaya de Lima -que se transmitían los sábados en la mañana, y de las que yo era asiduo oyente-, me encontré con mi primer problema músico-gramatical a la hora de escribir el título de una canción. La pronunciación que le daba cada disc jockey, me hacía más difícil la ecuación, por mas que en clases me esforzara por aprobar el curso de inglés. Aún no sabía de "perlas". Hasta que un día vi el título impreso en un disco de recopilación. Los intérpretes eran Ike & Tina Turner, que, luego, entendería que eran esposos y se habían casado en México el año que yo nací.

El rótulo en cuestión era "Nutbush City Limits", un tema medio biográfico de Tina Turner sobre la ciudad en la que creció, en Tennessee, donde de niña recogió algodón, y soñó con ser enfermera ("A little old town in Tennessee. A quiet little community. A one-horse town..."). Irónicamente, tuvo mayor éxito en Europa que en los Estados Unidos y, de acuerdo a su biografía oficial, fue el útlimo producto importante del dueto, antes de su separación. Mañana, en el coliseo de Oakland, posiblemente, Bob Seger, su compañero de sello discográfico, haga su propia versión. Porque, Seger, oriundo de Detroit, la incluyó como parte de su álbum de 1975. Y Bobby está de vuelta en el ruedo, después de diez años, con su Silver Bullet Band. Y ahí estaremos acompañándolo.

"Nutbush City Limits", por Ike & Tina Turner.

La señora Turner, inició su carrera solista luego del rompimiento con el esposo que le dio el apellido (además de buenas palizas). Aún estábamos en el colegio, y, un viernes de 1975, antes de salir de fin de semana fuera de la ciudad con la familia, me fui a comprar un disco. Terminé en casa con la música de la película Tommy, escrita por Pete Townshend y dirigida por Ken Russell, con la estelar actuación de Oliver Reed y Ann-Margret. Lo desagradable de aquella tarde fue que no tuve tiempo de escuchar mi nueva adquisición (mi primer disco doble), pues inmediatamente salimos al paseo, donde, con toda seguridad, no íbamos a encontrar tocadiscos, como les llamábamos a esos aparatotes que hoy parecen piezas de museo. Ni en Chaclacayo ni en la Cantuta, iba a tener acceso a un tornamesas y, por consiguiente, a pesar de mi intención de cargar con mi nuevo juguete, tuve que dejarlo empolvarse por un par de días. Entre los intérpretes que participaban en la producción, estaban, Elton John, Eric Clapton, Arthur Brown, los cuatro integrantes de The Who (entre ellos, Keith Moon), y Tina Turner. Ella interpretaba una de las canciones que más me agradaron: "The Acid Queen", que fue el rol que desempeñó en el filme producido por el australiano Robert Stigwood, quien, a su vez, ya había hecho cosas como Hair y Jesus Christ Superstar y, poco tiempo después, llevaría de la mano a los Bee Gees a ser el grupo más famoso del mundo. Por esos días conseguí una revista Pelo, publicación argentina especializada en rock, cuya edición (que le heredé a mi amigo Hugo Salazar antes de venirme a los Estados Unidos), traía consigo un póster de Tina Turner. El póster, de unas 16 x 24 pulgadas, adornó mi habitación por dos décadas.

En 1978, ya divorciada de Ike, Tina Turner lanzó el disco Rough, sin mayor repercusión. La invitación de los Rolling Stones para abrir algunas de las presentaciones de su gira mundial de ese año, le sirvió para volver a la palestra. Sin embargo, lo que siguió fue un silencio de casi un lustro, con muy pocas apariciones en público, como la de 1981, acompañando a Rod Stewart, otro de sus fervientes admiradores.

La dama recién regresó en 1984, para convertirse, en adelante, en La Diva de la Música Soul. Antes había adoptado el sobrenombre de La Reina del Rock and Roll, título que aún conserva. Con Private Dancer, se ubicó como la número uno con canciones como "What's Love Got to Do With It", "Let's Stay Together" (de Al Green), "Better Be Good to Me" y la que llevó el rótulo del disco, copla escrita por Mark Knopfler. Al año siguiente, con "We Don't Need Another Hero", de la banda sonora de Mad Max: Beyond Thunderdome, se mantuvo en la cima de su carrera. Por respeto a Aretha Franklin, no me atrevería a llamarla la mejor, no obstante, sin temor a equivocarme, fue la más popular.

En Dinamarca, en 2005. Wow!

Lo que siguió en su carrera, es casi historia conocida. En una de esas, viajó a Sudamérica (bueno, a Brasil) y, en 2000, lanzó Live in Rio '88. En nuevos tiempos, 1999, también participó del show Divas Live al lado de frescos valores como Whitney Houston, Brandy, Mary J. Blige, Faith Hill y de sus contemporáneas Cher y Elton John, con quien tuvo un incomodísimo impasse, un punto muerto, sin salida.

Anna Mae Bullock, su nombre de pila, ha logrado lo que muy pocas mujeres de su generación pudieron, comenzando por la trayectoria. Sus giras fueron muy exitosas, solo comparables a las de los Rolling Stones y otros pocos. Estadios repletos deliraron por la mujer que, en el 2000, dijo adiós a los escenarios. Y si mal no recuerdo, en esa odisea, la acompañó Cyndi Lauper. Pero, como eso del adiós ya parece cuento chino (y creo que los Beatles fueron los únicos que lo cumplieron), aún abrigamos la esperanza de volver a verla con su frondosa cabellera, exquisita voz, bien cuidado cuerpo, talento y vitalidad, bailando sobre sus aún hermosas piernas. Este año, para no ir muy lejos, además de Bob Seger, regresaron, Genesis, Police, Van Halen (con David Lee Roth), y hasta Black Sabbath con Dio. ¿Por qué no habríamos de tener de nuevo a la reina y señora de la música y el baile? Solo tendría que dejar por un momento su residencia en el sur de Francia, y a Erwin Bach, el ejecutivo discográfico alemán, único amor desde que se alejó de Ike. A cambio, recibiría unos milloncitos y, por supuesto, los aplausos del respetable.

Mientras soñando espero, me voy a escuchar "River Deep, Mountain High", en la versión psicodélica que hizo Deep Purple con Rod Evans, su primer cantante, cuando Ian Gillan no aparecía, y David Coverdale, Erwin y yo, todavía íbamos al colegio.

Javier Lishner
Santa Clara, California
23 de febrero de 2007

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