
Resulta que, según la encuesta, Keiko Fujimori y Luis Castañeda lideran la intención de voto. Lo que no se entiende es cuál es la intención de El Comercio al publicar una nota como esta como la más importante de un país. Si vender para que haya chisme, si informar para empujar a la población a que vaya concentrando su voto entre este par, si ir quitándole opción a los demás, o qué.
Señala Torres que "sube por cuarto mes consecutivo la aprobación del presidente García". Dice además que "el 77% de los encuestados está de acuerdo con demanda ante La Haya. Nivel de aceptación del Poder Judicial crece 5 puntos y la del Congreso 4. Para el 60% actuación del grupo Colina fue parte de una política de Estado".
Con esta información, según IPSOS Apoyo, "el presidente de la República, el Poder Judicial y el Poder Legislativo mejoraron notablemente sus niveles de aprobación ante la opinión pública". Bravo.
Aunque la tabarra continúa con datos sobre lo que estos genios llaman como les da la gana, en ningún momento publican lo que es más importante en cualquier informe sobre cualquier encuesta: los encuestados.
A dos años de las elecciones, Torres, El Comercio y Apoyo, se unen para empezar a fabricar suposiciones sin dar ninguna explicación de ellas. Solo números, puntajes y porcentajes, quién sabe elegidos por quién, que hoy el lector deberá consumir como la noticia más importante de un país de casi treinta millones de habitantes y en plena crisis financiera internacional.
Lo primero que aprendí hace treinta años cuando me presentaron el resultado de una encuesta, fue buscar de dónde salieron los números, dónde se hicieron los estudios, qué porción de la población fue encuestada, cuánta gente fue entrevistada (importantísimo), el género que prevaleció, las edades, etc. Porque en un país como el Perú, donde -a pesar de la propaganda-, las sociedades no son semejantes, marca una gran diferencia la información que se pueda extraer de Vilcabamba que la que se pueda encontrar en La Molina. Desafortunadamente.
Esto no pasa de ser pura especulación, posiblemente, con algún interés encerrado. Porque El Comercio, por lo general, no da puntada sin hilo. Y, claro, el papel aguanta todo. Y entre más grande es el papel, aguanta más. Salvo mejor parecer.
Javier Lishner
Santa Clara, California
15 de marzo de 2009













