Saturday, February 07, 2009

¡AY QUÉ RICO!

¿Qué es lo que combate la fatiga y no es una bebida energizante? ¿Qué es lo que aumenta la potencia sexual y no es viagra? La agencia Reuters nos trae una noticia que podría parecer una adivinanza. Y la respuesta está en El Alto, aquella localidad al noreste de la ciudad de La Paz, capital de Bolivia, a 4,150 metros sobre el nivel del mar; lo que, a la vez, la convierte en una de las de mayor altura en el mundo. ¿Acaso no es allí donde queda el aeropuerto internacional más alto del planeta?


Dice Diego Oré que, los fines de semana, y siempre a partir del alba, numerosos bolivianos colman restaurantes de la ciudad de El Alto y barrios marginales de La Paz en busca de un caldo de intenso sabor. El plato se llama caldo de cardán, y es una curiosidad de la cocina boliviana que parece ganar cada vez más adeptos entre quienes necesitan un empujoncito extra o lucidez tras un largo festejo. La única particularidad del potaje es que el ingrediente principal es el miembro viril del toro.

Ojo que, según la noticia, lo consumen personas de toda edad, incluso mujeres, convencidas de que es efectivo para recuperar el vigor o para curar la molesta resaca. Dicen que algunos le atribuyen propiedades afrodisíacas y no falta quien lo recomiende para combatir los dolores de espalda y articulaciones. Ay, caray.

"Es como mi desayuno. El primer bocado me levanta", confesó Benito Bráñez, un alteño de 59 años, asiduo al caldo de cardán desde hace una década. El popular caldo debe su nombre a la analogía entre el miembro taurino y el tubo mecánico ubicado en la base de los vehículos y que lleva la fuerza del motor hacia las ruedas posteriores.

[cardán]. m. Mec. Mecanismo de suspensión, consistente en dos círculos concéntricos cuyos ejes forman ángulo recto, que permite mantener la orientación de un eje de rotación en el espacio aunque su soporte se mueva.

Tras una larga y lenta cocción, el caldo adquiere la fuerza del toro, contenida más en los testículos que en el miembro. Su consistencia es cremosa y del miembro taurino sólo quedan a la vista pequeños trozos que se mezclan en el plato con porciones de patas de res, carne de pollo y cordero, huevo duro, unos granos de arroz y papa, el tubérculo andino omnipresente en el arte culinario boliviano.

"Yo lo como porque es rico", dijo Bráñez saboreando el caldo, que por la variedad de ingredientes tiene un sabor intenso y agradable. Por su parte, Lucio Surco resaltó: "Yo tengo nueve hijos gracias al caldo de cardán" y, mientras, levantaba su pecho y tomaba del hombro a su hijo menor, Marco, con quien dijo que va, de cuando en cuando, a saborear el suculento plato.

"El caldo de cardán es una tradición", agregó el joven llevando una porción en una bolsa de plástico, toda una dosis por sólo 12 bolivianos, poco más de un dólar y medio.

Hasta hoy, pensé que eso del caldo en bolsa era patente peruana. Y con respecto al potaje, mientras a los comensales no le salgan cuernos, todo andará bien.

Javier Lishner
Santa Clara, California
7 de febrero de 2009

6 comments:

Jorge S said...

QUE SE CUIDEN LOS POBRES TOROS, SALUDOS JAVIER

Javier Lishner said...

Es verdad, Jorge. A los pobres toros ya se les ha maltratado bastante, y se les sigue maltratando.

Saludos,

JL

Javier Moreno said...

Hay una canción de Kid Creole y los Coconuts que se llama "Mr. Softy" y es sobre un tipo el cual no se vé con su compadre Parodi desde hace mucho. Creo que le vendría bien un caldo de esos. Está para escribir una canción.

No sé de dónde saca Reuters que la solución al muñeco alicaído está en Bolivia (o una vez que tu jerma sale en Bolivia se alicae...); por más de mil años los indígenas de la selva amazónica del Perú y Brasil han estado repotenciándose con todas las raíces y pantanos que crecen ahí. De dónde sale el Chuchuhuasi entonces? Funciona o no? Pues claro que sí.

A consumir lo que el Perú produce... es más... a importar lo que el Perú produce! Viagra over the counter? Ka-ching!

Javier Lishner said...

Bueno, Javier, tú sabes que eso es solo la noticia. Pero de que hay mil y un menjunjes para levantar al árbol caído, los hay. El chuchuhuasi, es uno. El maní (o cachuate, como le llaman aquí) es otro. Los ostiones, la sandía, la esencia herbal nº22 cola de quirquincho... de no acabar. O sea, por si acaso, todo lo he leído, no es que hable por experiencia propia.

Saludos,

JL

Luis said...

Ja,ja Ja Javier que buena esa de que mientras no les salga cachos,y mejor la otra de que todo lo has leido y no hay experiencia propia,ya Javier aunque sea por curiosidad alguna vez debes haber probado,cebiche de conchas negras,saltado de mariscos,chuchuhuasi,o el de 7 raices,o por lo menos una cerveza negra polar,bueno aca en el Peru existen varias potajes llamados afrodisiacos, sobre todo en la selva,de Joven probe algunos por simple curiosidad o si no por que eran agradables,ahora en algunos es cierto que te ponen electrico,otros solo son ricos y a lo mucho en caso de tragos te metes una rica borrachera.Hasta ahora todavia subo al ring sin problemas,aunque apelando mas ala maña que otra cosa(ahora entiendo el termino de viejos mañosos),de repente mas adelante en algun momento si necesite un Ayudin bueno habra que consumirlo,pero no creo que me vaya hasta Bolivia.
Luis de jesus maria

Javier Lishner said...

Estimado Luis:

De todos los potajes que mencionas, debes creerme que no he probado ni uno. Ni cebiche de conchas negras ni saltado de mariscos, ni chuchuhuasi ni el de 7raíces. Soy alérgico a los mariscos, así que de arranque me quedé sin los dos primeros. El chuchuhuasi creo no haberlo tomado aunque no estoy muy seguro. Eso sí, si alguna vez lo tomé fue la única y veintiúnica vez. Es que nunca necesité de eso pues... jajaja.

Saludos,

JL