Sunday, July 11, 2010

EL MICRÓFONO Y YO (PARTE FINAL)

Concluí mi reunión en gerencia y cuidadosamente cerré la puerta. Acababan de decirme que haría bien si me iba de la radio. No hacía mucho que había sido uno de los ganadores de un concurso al que Radio Miraflores denominó Nuevas Voces, y luego de morar mañana, tarde y noche en los predios de la emisora, me decían que "en el negocio de los seguros me iba a ir muy bien". Habían llegado a lo más profundo de mi corazón, a mi orgullo.


Liliana Sugobono, otra de las figuras que pertenecía a ese equipo de 1980, era la directora de programación de la FM. A Liliana, la había escuchado años antes mientras estaba en América y conducía esa lista anual que llamaba Casillero 60. Su inconfundible voz, y su apellido -que era el de un compañero de colegio quien resultó siendo el sobrino-, era inconfundible. Cuando tuve oportunidad de conocerla personalmente, pude apreciar su calidad y don de gentes. Amén de su labor como programadora, Liliana conducía diariamente El Expreso de las seis, el mismo espacio con el que la había escuchado años antes. Era un programa dedicado a la música del alma, el soul.

En frente de la radio, había un discreto establecimiento al que algunos de nosotros íbamos para adquirir desde bebidas gaseosas y emparedados hasta caldos y comida de fondo. Se llamaba Las Gaviotas. Si bien es cierto que no era la única tienda del área, sí era la más informal. Una cortina de plástico era lo único que separaba al comedor de la cocina. Lo que pasaba allá detrás fue siempre un misterio. Pero era como nuestro refugio. Juanito, el dueño, era buena gente y no se metía en nuestras conversaciones. Y ahí me quedé esperando a mi nuevo colega Jorge Muñiz, otro de los ganadores del concurso, quien desde esos días se convirtió en mi compinche. Hoy es como un hermano.

Jorge, quien actualmente reside en Toronto y dedica su vida al cine (acaba de regresar de la India, por ejemplo), era una de esas personas que nunca fallaba cuando se trataba de dar la mano. Pero esa vez, yo no necesitaba una mano sino un par de oídos. Y Jorge escuchó mi rabieta. Cruzamos la pista y regresamos a la radio, en donde algunos de nosotros solíamos quedarnos mirando y aprendiendo de los que más experiencia tenían. Sino que lo diga Gerardo Manuel, con quien pasábamos La Hora Pirata escuchando sus historias y viendo la espontaneidad con la que conducía su programa.

En ese entonces no había emisión nocturna del Noticiero El Momento, y -entre Liliana a las seis y Gerardo a las ocho-, a la siete de la noche iba Jorge Henderson. Su programa se llamaba Mundo Musical Iberoamericano y sería la base de su posterior éxito televisivo: Enhorabuena. El espacio fue muy sintonizado. Jorge era un poco celoso con su producción, sus discos, su operador técnico. Además, estudiaba voz con Margarita Ponce, que ya era bastante. Para tratar de acercarme a él, un día le presté un disco titulado Alto Voltaje, que era una recopilación de temas de grupos y artistas argentinos, entre los que recuerdo a Piero ("Soy un hombre que viene, soy un hombre que va") y Roberto Livi ("La fiesta inolvidable"). Lo recibió con gusto, agradeció, lo guardó en su casillero, y nunca más -ni mi hermano que era el dueño ni yo- lo volvimos a ver. O no fui muy claro cuando se lo presté, o no me comprendió.

Esa tarde, Liliana me vio cabizbajo y, como no era costumbre, me llamó a su cabina. El Expreso de la seis ya había empezado. Liliana era una persona muy comprometida con su quehacer cotidiano. Yo admiraba su convicción y la pasión con la que conducía cada minuto de su Expreso. Mientras iba de la cabina de locución a la del operador técnico llevando los discos que iba transmitiendo (por lo general, de su propiedad), me preguntó qué pasaba. Le comenté que era mi último día en la radio. Que había decidido irme porque algunos creían que iba a tener más éxito en la industria de los seguros. Me miró y, con esa voz que solo da la experiencia, me recomendó que me quedara. Compartió conmigo algunos pasajes de su carrera y me sembró nuevamente la duda. Pero de que me iba a trabajar a Seguros El Sol, no había duda. Ya me habían entrevistado, aceptado, y me esperaban, digamos, el lunes siguiente. Y en casa, solo de pensar que me iban a ver con saco y corbata, andaban felices. Liliana era la programadora y, como tal, me ofreció hablar con Buby, el gerente, al que le cerré cuidadosamente la puerta.

Terminado el programa llegó Jorge Henderson. Me vio ofuscado. Yo andaba con el 666 en la cabeza (o la "J" en la espalda, que es aún peor) y era muy fácil de darse cuenta. A Jorge no le gustaba mucho que hubiera gente mientras salía al aire. Para realizar un buen programa debía existir compenetración entre el disc jockey y el operador técnico, solía decir. Yo pensaba igual. Pero esa noche, Jorge me llamó a la cabina. Volví a encerrame entre viejos casilleros de madera de color plomo y un par de enclenques sillas, desde donde en las mañanas Pedrito, Enrique y Rómulo (Flores) leían las noticias. "Javier, esta carrera no es fácil", me dijo haciendo un gesto, mientras con la otra mano se acomodaba los bigotes. "Si ahora te vas, nadie te va a llamar. Nadie te conoce. Espera un tiempo, hazte de un nombre y recién has lo que quieras", me dijo casi literalmente. Jorge, por lo general, no andaba en bromas. Era una persona muy ocupada y, a la vez, uno de los engreídos de la programación por el éxito de su espacio musical y el de su estelar de los sábados, La Revista del Momento. En aquel programa de dos horas entrevistaba (conversaba debería decir) con importantes artistas, alcaldes, políticos y ministros de Estado. Me ofreció hablar con Buby, el gerente, al que le cerré cuidadosmente la puerta.

Nunca, hasta hoy, supe quién abogó literalmente por mí. Nunca supe cómo lo hicieron ni qué dijeron. Solo sé que al día siguiente se me dio un nuevo espacio en la FM, esta vez nocturno, para seguir conduciendo Reunión Acústica con la misma cortina musical de Rick Wakeman y la misma convicción de hacerme un nombre entre los Henderson y Sugobono. Al año siguiente, el que le cerré cuidadosamente la puerta, me haría programador de ambas frecuencias. Casi inmediatamente, junto a Juan Alberto Mata, habilitaríamos una oficina al lado de la de Pedrito Roncallo. Los que recuerdan deben saber que para ingresar a ese despacho, que también se convirtió en la discoteca de FM (porque la de AM siguió en la oficina de Pedro), había que pasar por un armatoste negro que pesaba una tonelada y cuyo sistema de transmisión, en tiempo (casi) real, nos traía la información alrededor del mundo. Teletipo, le llamaban. Era como el Yahoo! News de la época.

Jorge Henderson es aquel quien años más tarde, encontrándose en un hotel de Nueva York, mientras tomaba desayuno, vio en la otra mesa a un rubio y se dijo: "A este lo he visto en la carátula de algún disco". Era Rod Stewart. Liliana Sugobono es aquella que una vez, encontrándose en la cabina de Radio América, mientras contaba el dinero de su quincena que acababa de cobrar, mirando la luz roja encendida dijo al aire: "Esta es la hora en nuestro programa, son las seis de la tarde y quince centavos". A los dos les debo el que no hubiera pateado el tablero ni que hubiera habido jaque mate.

Javier Lishner
Santa Clara, California
16 de mayo de 2008

20 comments:

Caracol3000 said...

Hola Javier:
A proposito de la radio FM limeña, aqui un informe publicado hoy 11/07/10 en El Comercio:

http://elcomercio.pe/impresa/notas/buscandole-onda-radio/20100711/508775

http://e.elcomercio.pe/66/impresa/pdf/2010/07/11/ECES110710c12.pdf

Duda said...

que historia tan amena e interesante he seguido las tres partes hasta llegar a Henderson , el que espero que saga de esa situacion

Anonymous said...

Hola Javier,
interesante y amena...gracias por compartirla.
besos

Angela

Javier Lishner said...

Hola Caracol3000:

Gracias por los enlaces. Los leí ayer y creo que nos toca escribir algo de eso. Yo tengo una opinión ya formada al respecto. Aunque muchas veces difiere de mis colegas. pero justamente el viernes, encontré a uno que piensa como yo... Será porque reside por acá.

Un abrazo,

JL

PD: Ya puse tu blog en mis favoritos. Buen trabajo de recolección. Bravo.

Javier Lishner said...

Hola Duda:

Gracias. Por eso volví a postear la historia. Porque la escribí hace más de dos años cuando no sabía nada ni de Jorge ni de Liliana. A Liliana, finalmente, la pude encontrar hace unos meses y hacerle una entrevista... que, por supuesto, me encantó. Porque soy su hincha. Y de Jorge, ya sabemos por las noticias. Al igual que tú, espero su recuperación total.

Saludos,

JL

Javier Lishner said...

Hola Angelita:

De nada. Gracias a ti por leerla. Me imagino que habrás sido parte de la celebración allá en la tierra de los campeones mundiales de fútbol.

Saludos,

JL

Anonymous said...

Pues si, ademas, aqui a sido especial...para mí,sabras que aqui son complicadas esas demostraciones hacia España, estoy en el País Vasco.....pero lo bonito y contra todo pronostico mcha gente salio a la calle... y con banderas Españolas!!! aqui...un escandalo, pero paso y eso es muy bonito,que la gente por un momento olvide la politica,los rencores y celebren una alegria....me enrrolle jejeje
besos

Agela

Peparias said...

Deliciosa crónica de tus inicios en la radio, muy divertida y con detalles interesantes de los entretelones al interior de la emisora que uno escuchaba. Me has hecho recordar esos inicios de los 80's. Cierto que La Revista del Momento por esos tiempos se constituyó en todo un acontecimiento periodístico radial, con muy buenas entrevistas de Jorge Henderson, a quien de paso también le deseo una plena recuperación.
Una pregunta, ¿Cuánto tiempo permaneciste en la compañía de seguros? Porque si te dieron el horario nocturno fue para que pudieras complacer a tu familia en verte asistir a un trabajo "de verdad" de esos de saco y corbata.

Un abrazo.

PP

Anonymous said...

Recuerdo como ayer aquella cabina de la que hablas Javier. La sala de FM y el ruido de la maquina de los cables que sonaban a cada instante en la parte de atrás y los rollos y rollos de papel que se gastaban, aunque muchos le dabamos otros usos en casos de emergencia. Cuando Jorge Henderson hacía sus programas, es verdad, no le gustaba que nadie estuviera del otro lado del cristal, en la sala de operaciones. Recuerdo también que Jorge escuchaba antes de presentar sus discos todas las introducciones instrumentales de cada canción que iba a presentar en su "Mundo musical Iberoamericano" con la intención de tomarles el tiempo, si con un crono, tomaba el tiempo para luego empalmar (término que utilizamos para no pisar la parte vocal del tema)y que su presentación sea perfecta. También y de manera muy sencilla abría la puerta de la cabina de AM ligeramente para que su operador (Daniel Canchis) subiendo el volumen de los parlantes hiciera una suerte de efecto especial a su ya potente y clara voz cada vez que decía el nombre de su programa y salía como un efecto de eco, ya que por ese entonces la famosa máquina de reververar la voz no habia llegado a Radio Miraflores, el popular "harmonizer" que tiempo después sería utilizado de manera exagerada en RM. En fin lindos recuerdos Javier de una época inolvidable.
Saludos todavía desde Joburg
Sammy

Luis Guadalupe said...

Hola Javier. Muy entretenida e interesante tu historia.

Hay momentos en la vida que se ponen de tal forma que se convierten en un punto de quiebre y que marcan lo que será nuestra vida. Gracias a que te sinceraste con Liliana y Jorge, generaste que continuaras en la radio y a Dios gracias, te convertiste en el comunicador que siempre fuiste y que sigues siendo, ahora en tu blog.

Recibe un fuerte abrazo de mi parte.

LUCHO

Javier Lishner said...

Bueno Angela, es verdad que vives en el país Vasco. Gracias por lo que nos compartes de primera fuente. En el Perú, terminó el mundial pero no la cortina de humo. Ahora están con que quieren hacerlo sede del año noséquetantos.

Seguramente que, primero, tendrán que volver los españoles; esta vez, para que nos enseñen a jugar al fútbol.

Saludos,

JL

Javier Lishner said...

Hola PP:

También recuerdo muy bien La Revista del Momento, con Jorge, que no me la perdía los sábados en la mañana. En esa época todavía mi vida era relativamente tranquila y los sábados en la mañana no me levantaba resaqueado... jajaja.

En cuanto al tiempo en la compañía de seguros, yo creo que habrían sido unos tres meses, más o menos. Luego me dediqué por completo a la radio. Y es por eso que me hicieron programador. La radio fue, para varios de nosotros, como una segunda casa. Y los empleados, parte de nuestra familia. Linda época.

Un gran abrazo,

JL

Javier Lishner said...

Hola Sammy:

No sé si hasta hot sigas en Jo'burg, pero antes que nada debo felicitarte por tan brillantes transmisiones que nos brindaste desde Sudáfrica. Te escuché hasta el encuentro por el tercer puesto pues la final la narró don Andrés. Que dicho sea de paso, también nos trajo alegría en cada partido que le tocó intercambiar contigo. A todo ese gran elenco de fútbol de primera, de quienes guardo muy buenos recuerdos y fotos enviadas directamente por vos, una gran felicitación.

De Jorge y de la radio de esos tiempos, recuerdas todo muy bien. Y de paso me haces recordar algunos detalles que, por cierto, se me habían borrado momentáneamente del cassette. El "harmonizer" y Danny Canchis, por ejemplo.

Un abrazo, con el mejor deseo de que Jorge se encuentre en camino a conseguir el donante que necesita.

JL

Javier Lishner said...

Hola Lucho:

Valoro mucho tus palabras porque eres tú, una de las pocas personas que sin conocernos recuerdas aquellos primeros días en Radio Miraflores.

Luego vino la oportunidad de conocer a tu padre en el Municipio de Miraflores, y, más trade, y digamos que por coincidencia, conocer a Alex, para finalmente conocerte a tí.

Sin contar de tu participación en Cinco Noches con Hugo, en la mismísima Radio Miraflores, y tu amistad con colegas como nuestra reccordada Diaita García de Palacios.

Te retorno el fuerte abrazo, con la mejor energía para Jorge.

JL

Juan Alberto Mata said...

Hola Javier:

Hay algunos personajes de esa época que recuerdo bien... Qué me dices del "bailas ríes y juegas con Henry Venegas" y las sus escaramuzas con Daniel Canchis? Recuerdas a Beto Cruz? Y Carlos Jáuregui con "el club del disco Sears"? Lindas épocas... Recuerdo a Hugo, Jorge y Gerardo (y alguna vez tú también), soportando mis grandes torpezas en los controles...

Abrazo,

JAM

Anonymous said...

Querido Javier, gracias por tus afectuosos saludos y felicitaciones. Pero nada, viniendo de ti se que son de corazón y con la mejor buena onda de siempre. La verdad que disfrutamos mucho del Mundial, llegando a Miami te mando las fotos de la final y el "backstage" de nuestras transmisiones. Por ahora terminando las vaciones y volviendo casi dos meses después a casa este weekend para retornar a Titulares el sábado.
Abrazos y te llamo cuando llegue.
Saludos
Sammy

Javier Lishner said...

Hola JAM:

Tú y Sammy me van a disculpa por la tardanza en contestarles. Pero ustedes saben que siempre leo los comments al momento. El problema a veces es para contestarlos. Primero, porque el blog ya tiene más de 1,300 notas y tú sabes que los comments llegan por todos los lados y a todas las horas. En fin.

Cómo no recordar la participación de Henry Venegas con su programa en las tardes de la AM, antes del Disco Sour de Johnny López. Danielito Canchis Cahua, hermano del gran Jotajota de 1160. Beto Cruz Limo, personaje que, adelantándose a Sammy, luego se metió en deportes. Trabajó en Gigante Deportivo con Pocho.

Y, finalmente, así como Jorge, Hugo y Gerardo tuvieron que soportar algunos errores cuando les hacías controles, yo más bien era feliz. Porque a veces que reemplazabas a J.H.M. en las mañanas por unos minutos, el sentimiento de confianza era otra cosa. Y ojo que no estoy hablando mal de J.H.M... jajajaja.

Un abrazo. Tal vez ya te encuentres en México.

JL

Javier Lishner said...

Hola Sammy:

Imagino que ya debes haber llegado a tu lar porque sino ya serían como tres meses fuera de casa.

Cuando puedas manda el material. Tú sabes que yo soy buen pobre y acepto todo. Lo que escribí acerca de la labor de Fútbol de Primera es totalmente cierto.

Sería bacán si me cuentas cómo les fue en el survey y esas cosas técnicas.

Nuevamente, el mejor deseo para Jorge en la búsqueda de un donante.

Un fuerte abrazo,

JL

Javier Lishner said...

JAM:

Me acabo de dar cuenta que escribiste el comment el día de tu cumplemenos. Felizmente que me acordé y te saludé por el fb.

Otro abrazo,

JL

Daniel Canchis Cahua said...

Hola Javier Lishner, es grato saber que aun en el tiempo y la distancia los amigos se acuerdan de uno, muchas veces comentaba con mis hijas y mi esposa sobre esa amistad fuerte y unida que existía en RM, espero que siempre te vaya bien en todo lo que puedas realizar, recuerda también que siempre estaré pendiente de tus noticias, un abrazo fuerte para Sammy Sadodnik, y, si por alli anda para Mario Liberti, leí tu comentario El micrófono y yo y fué volver a recordar hermosas épocas vividas en Radio Miraflores, saludos y suerte en todo lo que se propongan. Daniel Canchis Cahua, por si tienen tiempo de escribirme en algun momento el correo de mi hija es ana_canchis@hotmail.com