Wednesday, December 20, 2006

¡Qué asco!
EL GRAMMY, LOS DOORS Y THE GRATEFUL DEAD

(AP) The Doors, the Grateful Dead and Joan Baez are among the recording artists who will receive lifetime achievement Grammy Awards next year.

El cable de Associated Press, que comienza así, me hizo recordar aquello que en el Perú le decían, "arroz con mango", que definía algo que era, simplemente, incoherente, contradictorio, discordante, incongruente, ilógico, embrollado. O sea, sin pies ni cabeza.



La organización más comercial y cursi de la música, después del Billboard, va a entregar premios a artistas y grupos a los que nunca premió en vida. The Grateful Dead y The Doors, por ejemplo. Grupos que nunca necesitaron de objeto brilloso alguno para lograr una brillante carrera. A artistas que, incluso, hoy descansan en paz, como Jerry Garcia y Jim Morrison.

Ojalá que los Dead y los Doors hagan con esos premios lo que sus líderes (cuyos polvos están hoy entre París y la India), hubieran hecho con ellos. Si acaso se hubieran dado el tiempo de ir a recibir el galardón, cosa que pongo en duda. Aunque ciertamente que podría estar equivocado.

Conociendo la historia de (Ray) Manzarek, no creo que falte a la premiación. Porque para figurín, ahí está el teclista angelino nacido en Chicago. Y, claro, fue el 25% de los Doors (aunque que se crea más, desde que Morrison se fue por la tina). Podría asegurar que su ex-compañero, John Densmore, el baterista, no se prestará a esta nueva payasada que será transmitida por la cadena CBS. Aunque en el 93 ya apareció al lado de Manzarek y (Robby) Krieger, cuando The Doors fue incluído en el Rock and Roll Hall of Fame que, claro, es algo un poco distinto. El Hall of Fame reconoce la trayectoria. El otro premio, posiblemente alejado de lo que sus fundadores concibieron en el restaurante Brown Derby de Hollywood, en 1957, es ahora un evento netamente mercantil.

De los Grateful Dead, sin Garcia, cualquier cosa se puede esperar. Ya una vez Mickey Hart ganó uno de esos premios por Planet Drum, en 1991. (Phil) Lesh pero, sobre todo, (Bob) Weir, tienen aún ansias de popularidad, a lo que por supuesto tienen derecho. Y la ceremonia del Grammy es el perfecto anzuelo para sacar a algunos de la nave del olvido (por más caro que cuesten el asiento y el boleto de ingreso para la fiesta posterior al evento). El valor de las entradas es mayor a la de los conciertos de los Rolling Stones. Por lo menos a la que utilicé hace un par de meses en Oakland (cuyo precio fue de $400.00). 
El Grammy está bien para Bon Jovi, Richard Marx, o Beyoncé, pero no para actos de la historia y legado de The Doors o the Grateful Dead.

Lo que aún no puedo imaginarme es cuál será la reacción de Joan Baez, alguna vez, la voz de protesta más enérgica y valiente que tuvo la música popular en contra del establishment. La pionera, por encima de su contemporáneo Bob Dylan. Lo que tampoco puedo imaginar es a Joan Baez, vestida de gala y, a los 66 (que los cumple en enero), moviendo sus caderas de un lado a otro sobre la alfombra roja. Sería como la antítesis, la incongruencia de la que escribimos en el primer párrafo. Aunque su gira europea comienza dos semanas después de los premios estos, y -yo, tú, ella, nosotros, vosotros y ellos- sabemos que una rápida aparición en ese evento podría darle un mágico empujoncito.

Lo que suceda la noche de la entrega de los premios Grammy se sabrá recién el 11 de febrero de 2007. Yo me enteraré al día siguiente, a través de la Internet.

Javier Lishner
San Jose, California
20 de diciembre de 2006

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